Qué implica el legado de un evento deportivo en infraestructura y economía
El legado de un evento deportivo incluye la infraestructura construida y su impacto económico a largo plazo para la comunidad y el sector deportivo.

El legado de un evento deportivo no se limita a la finalización del torneo o competición. En términos prácticos, incluye dos grandes dimensiones: la infraestructura construida y su contribución duradera al desarrollo económico. Comprender cómo se genera y mide este legado permite a los profesionales de la industria anticipar riesgos, planificar inversiones y maximizar beneficios sociales y comerciales.
Cómo se define y mide el legado en infraestructura
La infraestructura creada para eventos suele abarcar estadios, instalaciones deportivas auxiliares, sistemas de transporte, alojamientos y espacios públicos. Para evaluar su legado, el método más utilizado se basa en dos criterios: reutilización y sostenibilidad financiera.
La reutilización implica que la infraestructura se convierta en un activo útil para la comunidad, clubes o para futuros eventos. Por ejemplo, un estadio que pase de acoger un campeonato mundial a ser la sede habitual de un club profesional o centro de entrenamiento. La sostenibilidad financiera considera que los costos de mantenimiento y operación post-evento deben ser cubiertos por ingresos generados o apoyos públicos razonables para evitar un gasto improductivo.
Un enfoque para estimar el valor concreto del legado en infraestructura se calcula con una fórmula básica:
- Valor del activo construido (costo total de construcción, por ejemplo 200 millones de dólares)
- Multiplicado por el porcentaje de uso efectivo anual (por ejemplo, uso útil 60%)
- Multiplicado por un factor de sostenibilidad financiera (por ejemplo, 80% si la infraestructura genera ingresos por entradas, arrendamientos o actividades comerciales)
Así, el impacto real del legado en infraestructura sería: 200 millones × 0.60 × 0.80 = 96 millones de dólares en valor anualizado efectivo para la comunidad. Este cálculo no solo considera la inversión inicial sino cómo la infraestructura se integra y aporta valor después de cerrar el evento.
Dimensiones económicas del legado y su evaluación
El legado económico se refiere a los beneficios financieros generados a largo plazo para la economía local o regional. No se limita a la afluencia de turistas durante el evento, sino que evalúa las nuevas oportunidades en empleo, industrias relacionadas, atracción de inversiones y mejoras en la imagen del destino.
Una forma práctica de medirlo utiliza el concepto de “multiplicador económico”, que evalúa la cantidad de actividad económica adicional generada por cada dólar invertido en el evento. Por ejemplo, si una ciudad invierte 100 millones en preparación y operación de un evento, y el multiplicador es 1,8, entonces el evento podría generar 180 millones en impactos económicos totales.
Dentro de esta fórmula, el legado económico se calcula extrapolando estos beneficios por varios años tras el evento, siempre ajustando por factores como la permanencia de empleos creados o la estabilidad del turismo incrementado. Un modelo podría ser:
- Impacto económico directo estimado anual post-evento (p.ej., 30 millones)
- Multiplicado por el número de años en que se mantiene el efecto (p.ej., 5 años)
- Multiplicado por una tasa de descuento para reflejar valor presente (p.ej., 90%)
Ejemplo: 30 millones × 5 años × 0.90 = 135 millones en valor económico presente como legado.
Este cálculo ayuda a visualizar las ganancias reales para sectores clave, pero también es importante identificar qué segmentos de la economía realmente capturan ese valor, para mejorar la distribución y evitar desequilibrios sociales o sectoriales.
Errores comunes en la planificación del legado y cómo evitarlos
Una trampa frecuente es sobrevalorar la capacidad de la infraestructura para generar ingresos o ser usada, lo que genera activos “enlatados” con altos costos de mantenimiento sin retorno económico. Por ello, integrar desde el diseño expectativas de uso multi-funcional y flexibilidad es crítico.
Desde la perspectiva financiera, un error habitual es no incorporar los costos futuros de operación y mantenimiento en el análisis previo a la inversión. Programar un fondo de reserva descontado en el periodo de preparación puede mejorar la viabilidad.
En el impacto económico, muchas veces se sobreestima el multiplicador o la permanencia del efecto turístico. Para mitigar esto, es vital usar benchmarks de eventos similares y ajustar por las características específicas de la localidad y su capacidad de absorción.
La planificación del legado debe combinar análisis cuantitativos y cualitativos para validar supuestos y módulos de costo-beneficio, incluyendo participación de stakeholders locales para asegurar que las expectativas y oportunidades estén alineadas con la realidad del mercado.
Como regla práctica para decidir si sostener una nueva infraestructura tras el evento, comparar los costos anuales de mantenimiento con los ingresos o ahorros generados permite prever posibles déficits. Si el mantenimiento anual llega a $5 millones y la operación genera ingresos por $3 millones, se debe contemplar un plan para cerrar la brecha o buscar usos alternativos.