Un jugador abandona la NFL para volver al fútbol americano universitario en un caso sin precedentes
Dae’Quan Wright dejó la NFL para regresar a un programa colegial, un movimiento que refleja los cambios legales y económicos en el fútbol americano universitario.

Dae’Quan Wright se transformó en el primer jugador conocido que dejó un equipo de la NFL para firmar con un programa de fútbol americano universitario. La maniobra se produjo tras ser descartado por Cleveland Browns y coordinada junto con LSU, su nuevo equipo, y sus agentes Drew Rosenhaus y Kyle Lincoln.
Wright no es un novato; ya disputó cuatro temporadas en Virginia Tech y Ole Miss. Este movimiento, impensado hace apenas un par de años, responde a cambios legales recientes y a un nuevo marco económico que permite a los atletas universitarios recibir ingresos directos y compartir ganancias generadas por los programas deportivos.
El acuerdo House v. NCAA habilita a las instituciones a pagar hasta una proporción significativa de sus ingresos por derechos de medios, entradas y patrocinios a los atletas, además del dinero que pueden obtener por acuerdos de nombre, imagen y semejanza (NIL). Se espera que el tope para la temporada 2026-27 alcance una cifra millonaria. Esto convierte al regreso de Wright en una oportunidad para seguir jugando, desarrollarse a un nivel competitivo alto (en la conferencia SEC) y aumentar sus posibilidades de consolidar una carrera profesional más adelante.
Un precedente legal relevante para esta transformación fue la autorización federal que recibió el mariscal Diego Pavia, lo que permitió una sexta temporada universitaria al considerar que los jugadores universitarios forman parte de un mercado laboral donde las restricciones salariales podrían vulnerar leyes antimonopolio. Desde entonces, varios atletas han intentado extender su elegibilidad para aprovechar beneficios económicos y continuar sus estudios.
La NCAA ha ganado la mayoría de estos casos, defendiendo que las reglas de elegibilidad buscan preservar una competencia justa y mantener el carácter educativo del deporte universitario. Sin embargo, ciertos tribunales han concedido medidas temporales que han favorecido a jugadores como Wright para reincorporarse a programas universitarios, incluso cuando ya firmaron contratos profesionales.
El choque entre el modelo profesional y universitario se profundiza al considerar que ambos dependen de jugadores compensados que generan miles de millones en ingresos. Aunque los atletas universitarios no son aún reconocidos como empleados y carecen de representación colectiva, su actividad deportiva remunerada complica la defensa tradicional de la NCAA como regulador legítimo.
El actual entramado legal también destaca que la NFL goza de una exención antimonopolio bajo su convenio colectivo, mientras que la NCAA enfrenta demandas individuales por sus reglas salariales y de elegibilidad. A la espera de posibles leyes que otorguen un marco especial a la NCAA, las decisiones judiciales han tomado protagonismo y podrían redefinir el futuro del fútbol americano colegial en cuanto a normas y límites económicos.