Desaparece Pickles, el gallo mascota de la comunidad de pickleball en Florida
Pickles, el gallo que se convirtió en el símbolo afectivo de los jugadores de pickleball en Stanley Goldman Memorial Park, lleva varios días desaparecido, generando preocupación entre sus seguidores.
Pickles, un gallo de raza Sebright que se había ganado el cariño y la condición de mascota no oficial de las canchas de pickleball en Stanley Goldman Memorial Park, Florida, desapareció a principios de enero de 2025, dejando a la comunidad local consternada. Su ausencia es especialmente llamativa dado que Pickles había consolidado un vínculo estrecho con los jugadores habituales y se había convertido en un elemento central del ambiente recreativo del parque.
El ave fue encontrada por primera vez por un jugador llamado Todd Fopiano, quien rápidamente notó su presencia en las canchas y, junto con otros jugadores, le construyeron un pequeño gallinero adaptado bajo un toldo en la cerca, donde Pickles dormía por las noches tras acompañar las partidas durante el día. Los habituales llegaron incluso a comprarle gusanos vivos y pañales para limitar las molestias por sus excrementos, e igualmente un voluntario lo llevaba a su casa en casos de huracanes o tormentas fuertes.
El momento de su desaparición fue identificado entre las tres y las seis de la tarde de un domingo reciente, cuando el gallo no apareció para una ronda habitual de partidos. Los usuarios publicaron carteles en plataformas como Craigslist para localizarlo, describiéndolo como una mascota «afectuosa» y fundamental en la comunidad de pickleball, e incluso se ofrece una recompensa para quien aporte información sobre su paradero.
Existen distintas teorías sobre lo ocurrido. Mientras algunos sugieren que un perro podría haberlo atacado, Fopiano no cree que un depredador haya sido responsable. Más bien, comentó haber hablado con un hombre que aseguró haber visto a un niño joven tomar a Pickles y escapar en scooter. No obstante, esta versión aún no ha sido confirmada.
Pickles había habitado de manera casi permanente el parque, y la reacción de sus allegados refleja un impacto emocional importante, ya que para ellos representaba una especie de integrante más en cada encuentro deportivo. Aunque se ofreció incluso un pequeño baño especialmente adaptado para el gallo, Pickles solo lo utilizó en contadas ocasiones, lo que subraya su carácter poco convencional como mascota en un entorno deportivo.