Las organizaciones de esports deben reforzar la formación en conducta profesional para sus jugadores
La separación de FunPlus Phoenix con su jugador kovaQ tras comentarios inapropiados expone la falta de capacitación en relaciones públicas dentro de las organizaciones de esports.

FunPlus Phoenix anunció la terminación de la relación profesional con Blendi "kovaQ" Kovaci, su IGL y controller del equipo VCT China, tras revelar que emitió comentarios inapropiados durante un encuentro competitivo. La organización inició una investigación en conjunto con Riot Games antes de la desvinculación y anunció que incrementará sus esfuerzos en gestión interna y educación para jugadores.
El jugador, a su vez, emitió una disculpa pública reconociendo la gravedad de sus palabras, que inicialmente consideró una broma, y expresó su arrepentimiento. FPX señaló que respetará las sanciones y reglamentos aplicados por la liga para futuras competiciones.
Este caso refleja un problema recurrente en la industria de esports, donde la formación en comunicación y conducta profesional sigue siendo insuficiente pese a la creciente exposición de los jugadores. En contraste con la inversión en aspectos técnicos y deportivos, áreas como relaciones públicas no reciben atención preventiva y solo intervienen cuando ocurren incidentes públicos.
Historiales similares incluyen situaciones donde jugadores han sido sancionados o despedidos por conductas tóxicas o comentarios ofensivos, afectando tanto reputaciones personales como las de sus organizaciones. También ha habido impactos en patrocinadores; por ejemplo, Team Liquid perdió un patrocinio tras una publicación insensible de uno de sus jugadores.
Los jugadores de esports, que a menudo inician su carrera profesional muy jóvenes y se comunican mayormente en entornos digitales, enfrentan una transición brusca al representar a sus equipos ante audiencias masivas y medios de comunicación, lo que requiere habilidades que no siempre poseen o desarrollan de manera proactiva.
Ante esto, algunas organizaciones y torneos han empezado a implementar cláusulas de código de conducta y apoyo psicológico, pero la preparación en manejo de crisis, comunicación efectiva y responsabilidad pública sigue siendo una asignatura pendiente.
La capacitación debe enfocarse en desarrollar empatía, responsabilidad y comprensión del impacto de sus actos para prevenir que errores similares se repitan. No se trata de eliminar el intercambio entre jugadores, sino de delimitar el respeto dentro de la competencia y la comunicación profesional.
El incidente con kovaQ es una señal clara de que el talento en el juego no garantiza el comportamiento adecuado en un entorno profesional, y que la industria de esports debe abordar la formación en PR para proteger las carreras de sus jugadores y salvaguardar la imagen de las organizaciones.