Goiânia autoriza venta de naming rights para eventos y espacios públicos con fines financieros
La Cámara Municipal de Goiânia aprobó la cesión onerosa de los derechos de nombre para eventos y lugares públicos, buscando generar nuevos ingresos para la ciudad.
La Cámara Municipal de Goiânia aprobó un proyecto que permite a la Municipalidad vender los derechos de denominación de eventos y espacios públicos, conocidos como “naming rights”. Esta medida busca establecer contratos con empresas a cambio de una contraprestación económica, representando una nueva fuente de ingresos para la capital.
Los convenios tendrán un plazo determinado y podrán concretarse únicamente con compañías que estén al día en sus obligaciones legales a nivel federal, estatal y municipal. La normativa abarca la explotación comercial del nombre en eventos y en bienes municipales vinculados a áreas como salud, cultura, educación, asistencia social, movilidad urbana, inversiones, medio ambiente, deporte, ocio y recreación.
Además, una enmienda añadida durante la discusión en pleno amplía el alcance para incluir actividades relacionadas con el desarrollo y la decoración navideña, también susceptibles de ser objeto de estos contratos. El equipo impulsor destacaba que este modelo, aplicado en otras capitales como São Paulo y Río de Janeiro, puede generar ingresos anuales considerables para la administración local.
Como parte del acuerdo, la empresa adjudicataria tendrá la obligación de invertir en mejoras específicas de los espacios públicos donde se exhiban sus anuncios, de acuerdo con las condiciones definidas en el pliego de licitación. Esta contrapartida busca que la cesión del nombre no solo aporte ingresos, sino que también beneficie directamente al patrimonio urbano y servicios vinculados.
La propuesta fue presentada por el concejal Lucas Kitão (Mobiliza) y defendida como una iniciativa para diversificar y aumentar los recursos propios del municipio, similar a esquemas ya vigentes en la publicidad en transporte público y otros soportes. Tras su aprobación en segunda instancia, el proyecto quedó pendiente de la sanción o veto del alcalde Sandro Mabel (União Brasil).