El auge de las gorras llamativas redefine la moda en el golf profesional
Las gorras con diseños disruptivos como las “B.U.D.” ganan popularidad en el golf, marcando una división generacional y de estilo en el mercado de indumentaria del deporte.

El negocio de merchandising en torneos de golf supera los 70 millones de dólares en abril, con una creciente demanda de gorras con diseños poco convencionales. Un ejemplo emblemático fue la gorra naranja “PIMENTO”, relacionada con un ícono gastronómico del Masters, que se agotó rápidamente y generó una ola de réplicas y reventas a precios elevados.
Estas gorras, usualmente en tonos pastel o neón, con textos colocados de forma invertida o a un lado, y detalles como viseras semi-planas y cuerdas decorativas, se popularizaron en 2021 y 2022, en paralelo al auge del golf durante la pandemia. A raíz de ese fenómeno, la preferencia por esta indumentaria se transformó en un punto de distinción entre los jugadores tradicionales y la nueva generación más joven y femenina.
Marcas como Good Good, Bad Birdie, y Malbon capitalizan este cambio. Good Good, que nació como un canal de YouTube en 2020, ha expandido su presencia a miles de puntos de venta, impulsada por sus gorras como producto estrella. Según su vicepresidente de marca, la mayoría de las diez gorras más vendidas en 2025 en cadenas como Dick’s Sporting Goods y Golf Galaxy correspondieron a su línea.
La PGA Tour incorporó por primera vez gorras con textos invertidos en su tienda de la WM Phoenix Open 2025, donde agotó el stock en un día. Hoy, esas ventas se mantienen firmes en la mayoría de los torneos, reflejando un perfil de fanáticos más joven y diverso.
Las gorras denominadas “B.U.D.”, con letras al revés o alzado, fueron popularizadas inicialmente por la marca True Brvnd y adoptadas por deportistas profesionales. Esta tendencia se considera un distintivo dentro de una comunidad que también debate en línea sobre la estética de la indumentaria golfística.
Algunos sectores tradicionales reaccionaron con resistencia, como ocurrió en el Masters 2025, cuando un jugador amateur lució una gorra con texto invertido, generando controversia sobre la inserción de estas modas disruptivas en los eventos más clásicos.
A pesar de estas divisiones, los diseñadores y compradores anticipan que la demanda por estilos novedosos y accesibles en headwear continuará creciendo. Se esperan nuevas colecciones que incluyan parches de PVC, bordados voluminosos y patrones camuflados, mientras se mantiene oferta que atienda a un público más conservador.
El negocio de las gorras se configura así como un segmento dinámico dentro de la moda golfística, donde conviven propuestas para distintos perfiles de jugadores y aficionados, ampliando el alcance y diversidad del mercado. Esta dualidad refleja las distintas expectativas en estética y funcionalidad que mantienen vigentes a la categoría.