La comisión anticorrupción deportiva creada en 2019 no informó sobre el caso Negreira
La Comisión Nacional contra la manipulación deportiva (Confad), establecida por el Gobierno, mantuvo oculto el caso de pagos irregulares a Negreira en el fútbol español.
En 2019, el Gobierno español creó la Comisión Nacional para combatir la manipulación de las competiciones deportivas y el fraude en las apuestas, conocida como Confad, con el objetivo oficial de coordinar esfuerzos para erradicar la corrupción en el deporte. Sin embargo, esta comisión, conformada por altos cargos deportivos y representantes institucionales, no compartió información relevante sobre el caso Negreira, uno de los escándalos más controvertidos del fútbol nacional.
La Confad se formó apenas cuatro días después de que el Ministerio de Hacienda iniciara las investigaciones relacionadas con José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, quien recibió pagos por parte del Fútbol Club Barcelona para obtener información sobre la designación de árbitros. Pese a la cercanía temporal y la acusación de irregularidades significativas, el organismo no actuó ni informó sobre el desarrollo de este caso.
Entre los miembros con mandato legal en la comisión figuraban la Dirección General de Deportes, representantes de las federaciones deportivas españolas, incluida la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) presidida entonces por Luis Rubiales, y órganos vinculados al Ministerio del Interior, como la Policía y la Guardia Civil. Es notable que durante el período en el que se investigaba a Negreira, Albert Soler dirigió el Consejo Superior de Deportes (CSD), sin que se evidencie que compartiera información clave con la Confad o que la comisión cumpliera con su función de coordinación.
La orden que estableció la comisión especificaba que su función principal era generar un cauce formalizado de diálogo y cooperación entre autoridades públicas, organizaciones deportivas, competiciones y representantes del sector del juego para prevenir y erradicar la manipulación de competiciones y fraudes en apuestas. Sin embargo, este mandato no se tradujo en acciones visibles relacionadas con el caso Negreira, que implicaba pagos irregulares por un monto reconocido de varios millones de euros.
La comisión contaba con representantes de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, además de políticos y directivos deportivos, quienes deberían haber dirigido sus esfuerzos a investigar y prevenir la corrupción en un asunto que involucraba a uno de los clubes más grandes del país y a la estructura arbitral. La omisión de información genera dudas sobre la capacidad y voluntad real de la Confad para enfrentar casos sensibles de manipulación deportiva.
Este caso pone en cuestión la eficacia de los organismos creados para luchar contra la corrupción en el deporte español, al evidenciar un desajuste entre el mandato formal y la gestión política o administrativa en ámbitos clave para la transparencia y la integridad competitiva.