WTA implementa pruebas genéticas para definir elegibilidad en torneos femeninos
La WTA anunció que realizará pruebas genéticas para confirmar el sexo biológico de las jugadoras, comenzando en el próximo Cincinnati Open, generando diversas reacciones entre las…

La WTA confirmó que implementará una nueva política que exige pruebas genéticas para verificar el sexo biológico de todas las jugadoras en competencia. Este protocolo está previsto para comenzar en el Cincinnati Open, el evento que arranca la próxima semana. La medida se encuadra en la política de Elegibilidad de Mujeres de la organización, que busca diferenciar entre sexo biológico e identidad de género únicamente para mantener la claridad y el cumplimiento de la normativa.
Entre las figuras más destacadas del tenis femenino que se han pronunciado al respecto, Aryna Sabalenka, número uno mundial, expresó su apoyo a la decisión por considerar que es necesaria para preservar la equidad en la competencia. Aunque reconoció que el tema puede ser delicado, Sabalenka defendió el equilibrio competitivo entre hombres y mujeres en el deporte.
Por otro lado, Elena Rybakina, segunda en el ranking mundial, mostró una postura más cautelosa, señalando que aunque considera que la competencia ha sido justa sin estas pruebas, acepta la necesidad de acatar las disposiciones de la WTA. Coco Gauff, campeona de Grand Slam, destacó su apoyo a la comunidad transgénero mientras respaldó también la intención de mantener la justicia en los torneos femeninos y criticó el discurso negativo que ha surgido alrededor de esta iniciativa.
Jessica Pegula, la jugadora estadounidense mejor posicionada y parte del Consejo de Jugadoras de la WTA, aseguró que no ha registrado mayor resistencia de las competidoras frente a esta regulación. Indicó además que la organización ha ofrecido información detallada sobre el proceso y los motivos que sustentan la implementación de las pruebas. Según Pegula, la WTA se inspira en políticas similares adoptadas por otras federaciones deportivas.
Este cambio se anunció pocos meses después de que el Comité Olímpico Internacional incorporara una normativa que contempla pruebas genéticas para la elegibilidad de mujeres en los Juegos Olímpicos de 2028. El tenis femenino no enfrentaba un tema similar con tanta incidencia desde la época de Renée Richards, la última tenista transgénero conocida que participó en la década de 1970, destacándose principalmente en dobles.