El auge del pickleball impulsa el aumento de lesiones lumbares en jugadores recreativos
Las lesiones de espalda relacionadas con pickleball se han multiplicado, afectando principalmente a jugadores mayores que no han acondicionado adecuadamente su musculatura y columna.
El rápido crecimiento del pickleball como deporte recreativo ha traído consigo un aumento significativo en las lesiones de columna lumbar, especialmente entre jugadores sin preparación física específica. Las demandas repetitivas del juego, que combinan movimientos laterales explosivos, rotaciones constantes del torso y frecuentes desplazamientos cerca del suelo, exigen a músculos y articulaciones que muchas veces no están adaptados.
Una de las principales causas de estas lesiones radica en la naturaleza repetitiva de los movimientos durante las sesiones largas, que pueden durar varias horas. Cada jugada implica una combinación intensa de desplazamiento lateral, inclinaciones hacia adelante y giros del tronco, efectuados cientos de veces. La región lumbar sufre la mayor carga acumulativa, especialmente durante el "dinking", un intercambio corto y controlado realizado cerca de la zona de no volea, en el que el cuerpo se mantiene ligeramente flexionado durante períodos prolongados, generando fatiga muscular y transferencia de estrés a los discos vertebrales y las articulaciones facetarias.
Este agotamiento muscular y la rigidez habitual del área media de la espalda, común en adultos incluso sin actividad física intensa, impiden que la rotación se distribuya adecuadamente a lo largo de la columna. La consecuencia es que el esfuerzo se concentra en la zona lumbar, poco preparada para soportar torsiones repetidas bajo carga, lo que provoca microdesgastes acumulativos y finalmente la lesión.
Un estudio publicado en 2025 por el Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons reportó un incremento de 56 veces en las lesiones relacionadas con el pickleball entre 2013 y 2023, con la región lumbar afectada en el 84 % de los casos. La edad promedio de los jugadores lesionados fue de 62 años, un dato que destaca la vulnerabilidad de un segmento demográfico con menor capacidad de adaptación muscular y articular rápida.
Este fenómeno no implica que el deporte en sí sea riesgoso, sino que la rápida intensidad y frecuencia con que muchos adultos condicionalmente desentrenados comienzan a jugar puede superar la capacidad de adaptación de sus tejidos y estructuras espinales. El patrón común implica pasar de no hacer actividad física al juego frecuente en pocas semanas o meses, lo que pone bajo estrés progresivo a tendones, discos y articulaciones de la columna sin la debida preparación.
Para mitigar este riesgo, es fundamental incorporar programas de acondicionamiento que fortalezcan la musculatura de soporte y mejoren la movilidad de la columna, además de moderar el aumento de la actividad física para permitir la adaptación gradual de los tejidos. De esta forma, el pickleball puede mantenerse como un deporte accesible y saludable para adultos mayores, minimizando las probabilidades de sufrir lesiones dolorosas y limitantes.

