La cancelación del plan de Infantino para vender participaciones en la Copa del Mundo
La propuesta del presidente de FIFA para comercializar partes de la Copa del Mundo enfrentó rechazo contundente de varias confederaciones y se desmoronó en menos de una semana.

La idea de Gianni Infantino de vender participaciones en la Copa del Mundo, a través de un proyecto llamado FIFA Forward Enterprises (FFE), quedó suspendida en cuestión de días debido a la fuerte oposición de confederaciones y miembros influyentes del fútbol internacional.
UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol rechazaron firmemente el plan y amenazaron con boicotear competiciones organizadas por FIFA si se seguía adelante con la propuesta. Incluso un asesor cercano de Infantino, Carlos Cordeiro, renunció en protesta. Ante esta reacción, FIFA inicialmente expresó su intención de continuar con el proceso y someterlo a votación, pero se retractó antes de las 24 horas siguientes.
El proyecto, que según informes llevaba más de un año en una etapa conceptual, no fue consultado con el Consejo de FIFA, el máximo órgano ejecutivo formado por representantes de las seis confederaciones continentales y 37 miembros, incluido Infantino. Varios integrantes, como Bernd Neuendorf, presidente de la Asociación Alemana de Fútbol, se enteraron de la iniciativa por los medios de comunicación y expresaron sorpresa y molestia por la falta de transparencia y discusión previa.
En respuesta a la difusión, FIFA emitió múltiples aclaraciones, señalando que un supuesto proceso de consulta fue interrumpido por reportes mediáticos erróneos, aunque no se especificó cuáles fueron ni cómo afectaron la comunicación interna. El presidente Infantino grabó un video en el que intentó justificar la propuesta, describiéndola como un intento de corregir las desigualdades en el fútbol, pero reconoció el malentendido y la controversia generados.
Este episodio marca un punto de inflexión para la gestión de Infantino, caracterizada por decisiones unilaterales y una creciente resistencia entre diversos actores del fútbol mundial. La controversia se suma a otras situaciones previas en las que la FIFA ha actuado con transparencia limitada y cuestionamientos sobre el alcance del poder presidencial, como la aceptación de premios, modificaciones en las reglas del juego y la organización de los Mundiales recientes.