El segundo umbral salarial de la NBA se consolida como un tope rígido que redefine el control de costos
La NBA impone un mecanismo llamado segundo umbral que limita fuertemente el gasto en nóminas, impactando decisiones de traspasos y construcción de plantillas en la liga.

El sistema de «aprons» o umbrales dentro del impuesto de lujo de la NBA ha evolucionado hasta convertirse en un mecanismo que actúa como un tope salarial rígido. En particular, el segundo umbral ha demostrado un efecto restrictivo tan severo que influye de forma decisiva en la toma de decisiones de los equipos respecto a contratos, traspasos y composición de plantillas.
Los valores definidos para la próxima temporada establecen un primer umbral de 209 millones de dólares y un segundo umbral de 221,7 millones. Mientras que el primero sujeta a restricciones moderadas, el segundo impone limitaciones estrictas, como la prohibición de ciertos tipos de contrataciones o intercambios, que resultan muy punitivas para las organizaciones. Este mecanismo fue aprobado en el último convenio colectivo de 2023.
Esta estructura ha generado preocupación entre jugadores, agentes y directivos, quienes alertan que la «segunda apron» está operando como un tope virtual, afectando el valor de los jugadores, la continuidad de los equipos y la movilidad dentro de las plantillas. Figuras relevantes han expresado que los equipos ahora toman decisiones basadas en el miedo a cruzar este límite, más que en criterios deportivos. Además, se señala que el proceso de negociación entre liga y sindicato será complejo, con debates enfocados en esta cuestión central.
Declaraciones recientes de propietarios ejemplifican la importancia del segundo umbral. Un dueño señaló que está dispuesto a invertir para mantener a sus jugadores, pero que llegar al segundo umbral sería una “decisión suicida”. Otro propietario reafirmó que atravesar esa barrera implicaría consecuencias tan negativas que su equipo tuvo que sacrificar piezas importantes para evitarlo. Estas voces subrayan la aceptación tácita del umbral como un límite real y efectivo.
Para los equipos, los efectos ya son palpables. La imposibilidad de renovar o reconstruir plantillas bajo este esquema genera una división clara entre jugadores con contratos lucrativos y jóvenes con salarios mínimos, mientras que la clase media del roster parece comprimirse. Asimismo, la acumulación de selecciones en el draft ha ganado valor como moneda para construir talento a largo plazo, dada la menor flexibilidad financiera frente a las normas del segundo umbral.
El comisionado Adam Silver ha reconocido que el sistema contribuye a la competitividad y paridad dentro de la liga, destacando la existencia de múltiples campeones en las últimas temporadas. Aunque esta estructura genera críticas desde el sector de los jugadores y agentes, también se valora el equilibrio competitivo alcanzado.
Este mecanismo se perfila además como un modelo precedentes para otras ligas deportivas que buscan controlar costos de plantilla mediante topes salariales más estrictos, un anhelo expresado reiteradamente por propietarios de MLB. La forma en que la NBA ha integrado el segundo umbral podría servir como referencia para el futuro de la regulación laboral y financiera en el deporte profesional.