FIFA planea vender participación en su nueva empresa comercial por 20.000 millones de dólares
FIFA presentó un proyecto para escindir su negocio comercial en una empresa valorada en 20.000 millones y ofrecer hasta un 20% a inversores externos, generando rechazo en Europa.

FIFA anunció el lanzamiento de FIFA Forward Enterprise (FFE), una sociedad comercial valorada en 20.000 millones de dólares que agrupará sus actividades generadoras de ingresos. La organización pretende vender aproximadamente un 20% de esta nueva entidad a inversores minoritarios, con un grupo liderado por una firma de Joshua Kushner, hermano del yerno del expresidente estadounidense Donald Trump, como principal comprador.
Este plan contempla un incremento inicial significativo en la ayuda financiera a las federaciones nacionales, con una propuesta de 20 millones de dólares por ciclo de Copa Mundial que se incrementaría en los dos ciclos siguientes. Sin embargo, la iniciativa generó una fuerte oposición, especialmente en Europa, donde UEFA rechazó el proyecto por considerar que el fútbol no es un activo para comerciar, criticando la falta de transparencia sobre quiénes se beneficiarían económicamente.
UEFA convocó una reunión de emergencia para definir su postura, que podría incluir un boicot a futuros Mundiales. Por su parte, las confederaciones de Norteamérica (CONCACAF) y Asia (AFC) expresaron su molestia por no haber sido consultadas antes del anuncio, aunque no cuestionaron el contenido del plan. La Federación Inglesa (FA) manifestó desconocer los detalles y expresó preocupación por la ausencia de procesos y gobernanza adecuados.
El consejo de European Leagues —que reúne a las principales ligas profesionales del continente— también indicó su rechazo al considerar la propuesta como «temeraria y divisiva». Por su parte, la Premier League respaldó esta postura. Figuras como Javier Tebas, presidente de La Liga, calificaron la propuesta como un intento de financiar campañas electorales con el futuro del fútbol y apuntaron a Infantino como parte del problema.
Incluso algunas voces políticas y de aficionados manifestaron su rechazo. El primer ministro del Reino Unido señaló que la Copa Mundial no es un producto para vender, y asociaciones de seguidores y jugadores europeos criticaron el modelo planteado por priorizar intereses financieros sobre los actores que sostienen el juego.
Para avanzar con FIFA Forward Enterprise, la propuesta requiere el respaldo mayoritario de las 211 federaciones nacionales miembros y la aprobación del consejo de FIFA, compuesto por 37 miembros. Cada asociación nacional tiene un voto, lo que le da a las naciones más pequeñas una capacidad de influencia equivalente a las grandes potencias europeas en las votaciones.
El presidente de la federación de República Checa expresó estar dispuesto a considerar el proyecto pese a la controversia, subrayando la necesidad de más detalles. Mientras, Infantino envió una carta a las federaciones con un plazo hasta septiembre para aceptar el plan, ofreciendo un incentivo adicional para quienes apoyen la propuesta, lo que podría duplicar la ayuda financiera para el ciclo mundialista en curso.
El enfrentamiento entre FIFA y UEFA se ha intensificado en los últimos años por diferencias en la gestión y visión de competencias internacionales, evidenciado en recientes movimientos como la expansión del Mundial de Clubes por parte de FIFA y el rechazo europeo a modificaciones en el calendario global. La disputa incluye además críticas cruzadas sobre relaciones personales e intervenciones políticas en decisiones deportivas.