El Protect College Sports Act propone regular y financiar el deporte universitario en EE. UU.
La iniciativa busca establecer normativas nacionales para proteger a los deportistas universitarios, apoyar deportes no comerciales y asignar casi mil millones de dólares a instit…

El Protect College Sports Act plantea un marco regulatorio nacional para el deporte universitario en Estados Unidos, con el objetivo de ordenar la relación entre atletas, agentes y universidades, además de impulsar una inversión dirigida a instituciones históricamente negras (HBCU).
Esta legislación propone limitar las comisiones de agentes en los acuerdos de nombre, imagen y semejanza (NIL) de los atletas universitarios, actualmente reportadas en niveles mucho más altos que en deportes profesionales, y crear reglas claras para evitar prácticas que ponen en riesgo la continuidad de becas y el bienestar de los estudiantes.
Además, el proyecto establece protecciones para deportes olímpicos y aquellas disciplinas que no generan ingresos significativos, junto con una inversión cercana a mil millones de dólares durante seis años para fortalecer los programas deportivos, medios, periodismo y acceso a internet en las universidades históricamente negras.
Esta iniciativa cuenta con el respaldo de más de 360 instituciones educativas, las principales conferencias universitarias y entidades como el United Negro College Fund y Thurgood Marshall College Fund, que representan a las HBCU. En una de ellas, Morehouse College, el proyecto también financia programas de periodismo deportivo.
El proyecto enfrenta objeciones desde grupos que asocian su aprobación a peleas políticas sobre derechos de voto y a voces que prefieren la negociación colectiva como solución. Sin embargo, el texto plantea que el sistema actual no permite la negociación colectiva para la mayoría de los estudiantes-atletas públicos debido a restricciones legales estatales y federales.
El Protect College Sports Act también busca mejorar las condiciones de salud y seguridad, mantener las becas y establecer rendición de cuentas tanto para las universidades como para los atletas, intentando equilibrar un sistema que consideran insostenible en el entorno actual del deporte universitario en EE. UU.