La NCAA obtiene suspensión de la orden que permitía a atletas recuperar elegibilidad nacionalmente
Un tribunal de apelaciones concedió a la NCAA una suspensión para frenar una orden que había autorizado a miles de exatletas a regresar a las universidades para la temporada 2026-…

Un panel dividido de tres jueces de la Corte de Apelaciones del 10º Circuito en Estados Unidos concedió a la NCAA una suspensión de la orden judicial que autorizaba a miles de atletas antes considerados no elegibles a volver a competir en la temporada 2026-27. Esta suspensión impide la aplicación temporal de dicha orden a nivel nacional.
Esta decisión no indica que la NCAA haya ganado el recurso contra la resolución previa del juez federal que otorgaba la orden en el caso Wisne contra NCAA. En ese litigio, se certificó una clase nacional de exatletas de División I que iniciaron su carrera universitaria en 2022-23, completaron su elegibilidad de cuatro años y buscan disputar una temporada adicional. La suspensión sugiere que el tribunal probablemente fallará a favor de la NCAA, aunque el proceso de apelación continuará.
La importancia práctica de la medida es central para estudiantes atletas y sus familias, dado que se aproxima el inicio del semestre otoñal en universidades de todo el país. Los jugadores que finalizaron su carrera universitaria en mayo y tenían previsto regresar ya no podrán beneficiarse de la orden Wisne para competir. No obstante, estos atletas pueden intentar obtener medidas cautelares en otras jurisdicciones, como tribunales estatales, aunque la orden nacional queda suspendida.
El tribunal, conformado por los jueces Timothy M. Tymkovich, Paul J. Kelly Jr. y Veronica S. Rossman, determinó que dos de ellos coincidieron en que la NCAA cumplió con los requisitos tradicionales para la suspensión, incluyendo la probabilidad de éxito en el recurso, el daño irreparable a la NCAA sin la suspensión y la consideración del perjuicio a los atletas. Rossman votó en contra, por lo que la resolución fue aprobada por 2 contra 1.
La disputa legal gira en torno a exjugadores que demandan una quinta temporada de participación en la cual podrían obtener ingresos derivados del modelo NIL y reparto de ingresos, además de potenciar sus posibilidades de acceso al profesionalismo en 2027. Los demandantes alegan que el cambio reciente de la NCAA, que amplió de cuatro a cinco años la elegibilidad, no se aplicó retroactivamente a quienes comenzaron su carrera universitaria en 2022 y ya completaron su elegibilidad original.
Las discusiones jurídicas versan sobre la ley antimonopolio, cuestionando la autoridad de la NCAA en el deporte universitario de máximo nivel y señalando que las universidades y conferencias, como competidores comerciales, acuerdan limitar la competencia en la retribución a los jugadores.
Entre los demandantes están atletas que ya graduaron y firmaron contratos profesionales, como Brock Wisne, quien concluyó sus estudios en la Universidad de Northern Colorado y se incorporó a un equipo profesional español. La NCAA resaltó que el retorno de estos jugadores podría afectar a novatos y transferencias jóvenes, menos experimentados y en proceso de desarrollo, al reducir sus oportunidades de participación y espacio en las plantillas.
El recurso tiene como fondo la limitación de cupos en cuotas de equipos universitarios, un elemento establecido y aprobado en el deporte competitivo. Una posible consecuencia de reconocer el retorno de exjugadores habría sido el inicio de nuevas demandas por parte de novatos que podrían perder su lugar. La suspensión de la orden judicial elimina esa eventualidad.
La resolución también se apoya en la consideración del daño irreparable, entendiendo que para los demandantes la pérdida de una temporada extra no se podrá compensar, mientras que para la NCAA el perjuicio recae en la merma de espacios para nuevos atletas que tomaron decisiones de ingreso universitario basadas en disponibilidad de roster.
El abogado principal de la NCAA informó a las universidades que los atletas que habían quedado habilitados para competir mediante la orden Wisne ya no son elegibles. Asimismo, recordó otro caso donde la NCAA consiguió una suspensión para un jugador de baloncesto y otros atletas de la generación 2022, quienes pretendían jugar esta temporada.
El proceso legal sigue abierto. Recientemente, un juez en Luisiana concedió una orden temporal que permitió a un grupo de atletas, algunos vinculados a equipos de la NFL, regresar a la competición. Se esperan decisiones similares en diversas jurisdicciones.
Esta situación genera escenarios en los que algunas universidades podrán contar con jugadores profesionales experimentados, mientras otras no, lo que motiva a la NCAA a solicitar a legisladores una exención antimonopolio específica para temas de elegibilidad y transferencias.
El modelo de los deportes universitarios se basa en que los atletas sean estudiantes de tiempo completo, aspecto que adquiere relevancia con la proximidad del semestre otoñal y los límites para inscribirse y mantener la condición de estudiante, condición indispensable para la participación deportiva.
Así, la disputa sobre la elegibilidad mantiene la incertidumbre en el panorama actual de los deportes universitarios.