La segunda apron de la NBA no limita el crecimiento salarial de la clase media de jugadores
La NBA defendió que la introducción de la segunda apron en el convenio colectivo no perjudica los salarios de los jugadores de media categoría, mostrando datos de aumentos salaria…

La NBA se pronunció sobre las críticas hacia la segunda apron, un nivel salarial por encima del impuesto de lujo implementado en el convenio colectivo de trabajo de 2023, que algunos jugadores consideran perjudicial para la clase media. En respuesta a las quejas públicas del jugador Bruce Brown, la liga sostuvo que, tras la introducción de esta medida, el tamaño de las plantillas se mantuvo estable y los salarios anuales crecieron cerca de 1.3 mil millones de dólares, lo que implica incrementos salariales de alrededor del 30% para todos los grupos de jugadores.
Una revisión más detallada de datos proporcionados por la NBA y análisis independientes confirma que los aumentos porcentuales en los salarios promedio fueron similares para cuatro categorías de jugadores divididas según sus salarios iniciales en la temporada, con incrementos entre el 31% y 33% previsto entre 2022-23 y 2026-27. Además, los jugadores catalogados como "clase media alta" y "clase media baja" experimentaron subidas salariales agregadas superiores en porcentajes globales por encima del 50%, superando incluso a los jugadores top.
A pesar del aumento global, la frecuencia de uso de la excepción mid-level (MLE), que permite a los equipos firmar jugadores aun excediendo el tope salarial, disminuyó notablemente en las últimas temporadas. Los equipos han restringido su gasto para no superar la segunda apron, ya que conlleva penalizaciones que limitan transacciones y movimientos clave en conformación de sus plantillas. Este hecho ha generado tensiones en la negociación de contratos, especialmente para jugadores que anteriormente podrían haber ocupado posiciones medias y ahora se enfrentan a menos oportunidades de contratos completos bajo la excepción.
Jugadores destacados han firmado extensiones importantes por montos inferiores a los máximos permitidos, como Victor Wembanyama y Chet Holmgren, buscando mantener flexibilidad salarial para sus clubes. También casos como el de Karl-Anthony Towns, a quien se le ofreció un contrato menor que el máximo legal, apuntan a estas restricciones impuestas por la segunda apron. Aun así, el total de salarios mantiene el porcentaje acordado del 51% de los ingresos por baloncesto, con mecanismos de ajuste mediante depósitos en fideicomiso (escrow) para garantizar el reparto entre jugadores y propietarios.
La segunda apron sigue siendo un punto central de debate de cara a la negociación del próximo convenio que expira tras la temporada 2029-30, con ambas partes preparándose para discutir su impacto real en la estructura salarial y dinámica financiera de la liga.