La WNBA crece en valor y alcance, pero Cathy Engelbert enfrenta críticas persistentes
La WNBA vive su etapa más exitosa con un multimillonario acuerdo de derechos y expansión, mientras la comisionada Cathy Engelbert lidia con el descontento de jugadores y fanáticos.

La WNBA atraviesa su etapa más lucrativa en tres décadas, con un acuerdo de derechos televisivos que según reportes supera los $3 mil millones y una expansión que llevará a la liga de 15 a 18 equipos para 2030. Sin embargo, la comisionada Cathy Engelbert enfrenta crecientes críticas públicas, tanto de jugadoras como de aficionados, a pesar de estos avances financieros y estructurales.
Engelbert, nombrada en 2019 por el comisionado de la NBA Adam Silver, fue la primera líder permanente de la WNBA con título formal de comisionada. Bajo su gestión, la liga negoció dos acuerdos colectivos de gran relevancia, sobrellevó la temporada alterada por la pandemia en 2020 y facilitó el cambio de propiedad en franquicias clave, como la venta del Atlanta Dream. No obstante, su estilo comunicativo y relaciones con las jugadoras han sido puntos de conflicto.
Durante los últimos años, fanáticos han mostrado su descontento abiertamente en eventos públicos, como el torneo in-season en Barclays Center o en la ceremonia de premiación de las finales 2025. La situación fue más visible en intervenidas críticas que jugadoras importantes impulsaron en medios y redes sociales. Por ejemplo, Napheesa Collier acusó públicamente a Engelbert de comentarios despectivos y cuestionó su conexión con las figuras emergentes del campeonato.
Las tensiones también alcanzan al vínculo directo entre Engelbert y las protagonistas principales de la WNBA. Jugadoras reconocidas han señalado la carencia de comunicación personal con la comisionada, incluso cuando mantienen contacto frecuente con Adam Silver. La vicepresidenta de la Asociación de Jugadoras, Breanna Stewart, reconoce respeto mutuo post-CBA, pero destaca que la relación personal sigue siendo limitada. Otro ejemplo reciente fue el reclamo por no recibir invitación para concursos oficiales, lo que reflejaría problemas en la gestión de la interacción con el plantel.
En el plano financiero, Engelbert lideró una ronda de capital que vendió un 16% de la liga a inversores externos por 75 millones de dólares, sumando a Nike, jugadoras y estrellas del baloncesto. Si bien esta inyección apoyó proyectos de marketing y globalización, el aumento acelerado en la valoración de los equipos ha generado presión para recomprar esa participación, un movimiento que implicaría costos significativamente mayores.
Actualmente, la mayoría de los equipos operan bajo una estructura de propiedad dual con la NBA, lo que añade complejidades a la gobernanza de la liga. Este marco plantea dudas sobre la autonomía de la comisionada y la configuración ideal de liderazgo para el futuro de la WNBA, especialmente considerando la expansión proyectada con nuevos equipos y dueños vinculados con franquicias de la NBA.
Adam Silver ha reconocido públicamente el desempeño de Engelbert, pero evita comprometerse sobre su continuidad de forma definitiva. Al mismo tiempo, mantiene un rol activo en decisiones clave y procesos disciplinarios dentro de la liga, lo que apunta a una supervisión directa desde la NBA sobre la WNBA.
El reto para Engelbert será conciliar el crecimiento económico y la expansión con la mejora de su relación con las jugadoras y principales actores del ecosistema. La actual gestión representa un punto de inflexión en el que la estabilidad y el liderazgo interno son temas de debate dentro de la alta dirigencia y el entorno deportivo.