LSU estudia crear empresa privada para gestionar ingresos por derechos de transmisión
LSU analiza constituir una entidad privada que administre sus ingresos por derechos de transmisión para atraer inversión y generar rentabilidad a largo plazo.

LSU planea crear una nueva empresa privada que centralice los ingresos que recibe por derechos de transmisión, resultado del acuerdo de la Southeastern Conference (SEC) con ESPN. La intención es utilizar estos recursos para inversiones que permitan generar un modelo de ingresos sostenible, especialmente ante los retos financieros derivados de la era del NIL, con acuerdos millonarios para entrenadores y deportistas que tensionan las fuentes tradicionales de financiamiento.
Según el proyecto, se vendería un nueve por ciento de esta compañía a un inversionista privado, identificado como el CEO de Acrisure, Greg Williams, quien aportaría 100 millones de dólares y percibiría un siete por ciento de las utilidades generadas. Además, LSU estudiaría ofrecer un once por ciento adicional a otros socios, mientras que el departamento de atletismo mantendría el control del 80 por ciento restante. Esta propuesta fue presentada recientemente a los principales patrocinadores deportivos de la universidad.
El planteamiento surge en un contexto económico desafiante para LSU, que enfrentó gastos elevados tras la renuncia del entrenador de fútbol americano Brian Kelly, con un saldo contractual de 54 millones, y la contratación de Lane Kiffin, cuyo vínculo supone un desembolso adicional de 91 millones. Estos movimientos han motivado a LSU a buscar alternativas innovadoras para incrementar sus ingresos.
Esta iniciativa no sería la primera en su tipo en el ámbito universitario estadounidense. Clemson creó una entidad similar para manejar sus derechos multimedia, aunque de menor valor que los derechos televisivos, y la Universidad de Utah aceptó inversión de capital privado. LSU, sin embargo, no contempla recibir directamente fondos de firmas de capital privado para esta nueva estructura.
Se espera que en el año fiscal 2024-25, los ingresos de LSU por derechos de transmisión alcancen 72.4 millones de dólares, cifra que crecerá de manera significativa cuando expire el acuerdo actual de ESPN con la SEC en 2030. El traslado de estos ingresos a una empresa privada plantea la posibilidad de inversiones más rentables que el manejo tradicional dentro del departamento atlético.
No obstante, este modelo implica riesgos, ya que los inversionistas demandarían retornos sobre su capital, lo que podría generar presión para priorizar el rendimiento financiero sobre la gestión deportiva. El concepto guarda similitudes con propuestas recientes para privatizar eventos deportivos globales, aunque LSU no ha enfrentado objeciones públicas hasta ahora.