El marketing en esports requiere estrategias distintas a las del deporte tradicional
Las marcas que aplican tácticas clásicas de patrocinios deportivos en esports no logran los mismos resultados porque la cultura gamer es más amplia y diversa.

Muchas marcas que invierten en esports reproducen estrategias propias del deporte tradicional, como patrocinar torneos o colocar logos en camisetas, esperando resultados similares a los obtenidos en otros deportes. Sin embargo, el mercado gamer no funciona igual porque el ecosistema y la cultura gaming abarcan mucho más que la competición.
La audiencia de esports es solo una parte de los millones de personas que juegan de forma cotidiana y consumen contenido generado por creadores, comunidades en Discord, transmisiones en Twitch o clips en TikTok. La participación activa es clave: los jugadores no solo ven eventos, sino que modifican juegos, crean contenido y se involucran en redes que extienden la experiencia más allá de los torneos.
Algunas marcas que han logrado éxito en gaming lo han hecho al considerar a los esports como un componente dentro de una estrategia más amplia. Ejemplos incluyen la inversión en creadores y comunidades, el desarrollo de contenido original, experiencias exclusivas para fans y colaboraciones que vinculan la identidad del jugador con la marca, más allá del simple patrocinio visual.
Es importante destacar que las comunidades gamers se comportan de forma distinta a las audiencias deportivas tradicionales, valorando la autenticidad, la participación y el vínculo con creadores respetados, más que la exposición en un evento. Por eso, las oportunidades para marcas van desde apoyar a los creadores, ofrecer herramientas y recursos prácticos, hasta diseñar experiencias interactivas que fomenten la colaboración y la creatividad de los usuarios.
El planteamiento de encontrar un “Super Bowl” o una “Copa Mundial” de los videojuegos no refleja la realidad fragmentada del mercado gaming, donde distintos segmentos conviven con motivaciones y dinámicas propias, desde jugadores móviles hasta seguidores de esports o creadores de mundos virtuales. Las marcas deben identificar cuáles comunidades se alinean con sus objetivos en lugar de buscar un evento único para patrocinar.
En definitiva, esports es una parte importante del gaming, pero no debe confundirse con toda la cultura gaming. Las marcas que entienden este ecosistema complejo y se involucran de manera constante, más allá de los torneos, podrán generar un vínculo más sólido y de largo plazo con esta audiencia.