Controversia en Nueva Jersey por la venta del césped del MetLife Stadium tras la final del Mundial 2026
Nueva Jersey critica a FIFA y al comité organizador por lucrar con la venta del césped del estadio financiado por fondos públicos para la final del Mundial.

La venta de fragmentos del césped del MetLife Stadium, sede de la final del Mundial 2026, ha desencadenado un conflicto entre el estado de Nueva Jersey, FIFA y el comité organizador. FIFA comenzó a ofrecer en su sitio web piezas del pasto en resina, con precios desde $450 hasta $3,000, prometiendo un total de 2,026 unidades por cada nivel, lo que sumaría más de $11.2 millones en ingresos si se venden todas.
El problema radica en que el césped fue financiado en gran parte por fondos públicos de Nueva Jersey. La autoridad estatal a cargo del complejo deportivo gastó más de $13 millones en garantizar que el terreno cumpliera con las especificaciones de FIFA, incluyendo construcción, diseño y mantenimiento.
Desde el gobierno de Nueva Jersey, consideran injusto que los beneficios de esta venta recaigan principalmente en FIFA y el comité anfitrión conjunto, y no directamente en el estado que asumió los costos iniciales. El equipo político ha expresado su intención de detener esta venta, incluso evaluando acciones legales para proteger los intereses de los contribuyentes.
Por su parte, fuentes cercanas a FIFA y al comité de organización explican que solo una pequeña porción del césped —alrededor de cinco yardas— será utilizada para las ventas de estos recuerdos, y que la mayoría de las ganancias irán destinadas al comité que gestiona la organización regional del evento. FIFA únicamente recibe una comisión menor por el uso de su propiedad intelectual, negando que la institución genere ingresos millonarios directamente por esta operación.
Las cifras de inversión en el Mundial por parte de Nueva York y Nueva Jersey alcanzan centenas de millones de dólares, incluyendo apoyo federal, mejoras en infraestructura, marketing y seguridad. Nueva Jersey invirtió, además de los $13 millones en el césped, importantes sumas en remodelaciones del estadio y otras obras públicas asociadas. Se estima que estos desembolsos están ligados a un impacto económico regional valorado en miles de millones, aunque estos cálculos suelen ser objeto de debate.
El desencuentro entre Nueva Jersey y FIFA no se limita a la venta del césped. La gobernadora de Nueva Jersey protagonizó previamente disputas con la entidad mundialista por los costos del transporte público durante el torneo y por el orden del nombre oficial del estadio durante el Mundial, en donde pidió que la denominación reflejara el aporte del estado.
Asimismo, cuestionó la distribución de entradas asequibles, señalando desequilibrios en la asignación exclusiva para residentes de Nueva York, mientras buscaba asegurar opciones para los viajeros de NJ Transit afectados por los partidos. Finalmente, el comité organizador facilitó un número limitado de entradas gratuitas para residentes de Nueva Jersey, tras reclamos de autoridades locales.
En conjunto, estos episodios reflejan tensiones contractuales y de gobernanza bajo un modelo de copropiedad y organización internacional complejo, en el que la división de costos, beneficios y responsabilidades de imagen sigue siendo un reto para las regiones anfitrionas ante un evento global como la Copa Mundial.