Nuevas normas sobre calor en Texas alteran horarios y prácticas del fútbol escolar
El estado de Texas impuso protocolos obligatorios que usan mediciones de WBGT para adaptar entrenamientos y condiciones en el fútbol escolar y otras actividades al aire libre.

El fútbol americano de las escuelas secundarias en Texas enfrenta cambios en sus prácticas debido a una nueva norma estatal que obliga a usar el índice Wet Bulb Globe Temperature (WBGT) para medir el riesgo ambiental por calor. A partir del 1 de agosto, la University Interscholastic League (UIL) estableció como obligatorio este protocolo para las escuelas públicas, extendiendo su aplicación también a otros deportes al aire libre y bandas de marcha.
El WBGT considera temperatura, humedad, viento y radiación solar para evaluar el estrés térmico real que sufren los atletas. Dependiendo de la región climática, la UIL ha definido distintos umbrales. Por ejemplo, en las escuelas clasificadas en Clase 3, que cubren gran parte del estado, cualquier lectura igual o superior a 82 grados activa modificaciones en la práctica, como pausas extra para hidratación, reducción de equipamiento o instalación de estaciones de enfriamiento. En Clase 2, las modificaciones inician desde 79.7 grados.
En un entrenamiento matutino reciente en Katy, la lectura de WBGT alcanzó 86.2, lo que llevó a implementar estas medidas adicionales de seguridad. Entre ellas destaca un dispositivo conocido como “taco”, un toldo en el borde del campo para que los jugadores puedan ser rociados con agua fría. En Austin, el distrito escolar independiente capacita anualmente a sus entrenadores en estos protocolos, además de colocar monitores WBGT directamente en los campos para monitorear las condiciones cada media hora.
Para facilitar la adaptación, las escuelas han remodelado sus programas combinando prácticas al aire libre, sesiones en el gimnasio y revisión de videos. La UIL también promovió un periodo gradual de aclimatación al inicio de la temporada, donde los jugadores comienzan con cascos pero sin el equipamiento completo, un proceso especialmente útil para quienes no participan en programas de acondicionamiento físico durante el verano.
Sin embargo, algunas voces expresan inquietud sobre el impacto que estas limitaciones podrían tener en el rendimiento y la preparación física de los jugadores durante la temporada oficial, ya que reducir el tiempo con el equipo completo podría afectar la condición o el número de lesiones, según algunos entrenadores.
Escuelas con mejores instalaciones y más personal para atención médica deportiva pueden manejar con mayor facilidad estas exigencias, mientras que programas más pequeños enfrentan dificultades por falta de espacios interiores y entrenadores. En algunos casos, un solo entrenador debe cuidar a más de mil atletas, y la escasez de personal complica el cumplimiento riguroso de estas normas.
Los preparadores físicos también monitorean otros factores que pueden agravar el riesgo por calor, como el tipo de superficie de juego, ya que los campos sintéticos tienden a absorber y irradiar más calor. Además, realizan revisiones médicas anuales para identificar a los deportistas con condiciones que los hacen más vulnerables a enfermedades relacionadas con el calor.