Casey Wasserman y su influencia en la evolución del deporte internacional
Casey Wasserman ha sido una figura clave en la intersección de deporte, entretenimiento y negocios, liderando la organización de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

La carrera de Casey Wasserman ilustra la transformación del deporte internacional, en la que la competición atlética convive con los negocios, los derechos de medios y la representación de talentos a nivel global. Antes de su rol al frente de LA28, Wasserman consolidó una empresa de marketing deportivo y gestión de talentos, que llegó a representar a atletas, medios y marcas en todo el mundo.
La expansión de su compañía acompañó la consolidación gradual de agencias deportivas que pasaron de negociar contratos a asesorar en patrocinios, medios, filantropía y desarrollo de marca. Estas transformaciones coincidieron con la globalización del deporte profesional, un aumento en la cobertura de derechos de transmisión y una sofisticación creciente en las estrategias de patrocinio y gestión de imagen de los deportistas.
Como presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos 2028, Wasserman supervisa la planificación de uno de los eventos deportivos más grandes en la historia de Estados Unidos. LA28 ha priorizado el uso de sedes existentes en lugar de construir nuevas infraestructuras permanentes, una estrategia definida como central para la organización.
La coordinación para un evento de esta magnitud involucra a gobiernos, entidades de transporte, federaciones, patrocinadores corporativos, medios, seguridad y miles de colaboradores, con decisiones que incluyen aspectos financieros, logísticos y diplomáticos. En este contexto, la dirección con experiencia en gestión privada se ha vuelto cada vez más importante.
En 2026, Wasserman enfrentó críticas tras la publicación de documentos ligados al caso Jeffrey Epstein, que incluían correspondencia con Ghislaine Maxwell de más de dos décadas atrás. Tras una revisión exhaustiva, el Comité Ejecutivo de LA28 confirmó que no existían vínculos adicionales y mantuvo a Wasserman al frente de la organización.
Wasserman ha participado además en debates internacionales sobre el futuro del deporte global, tocando temas como el bienestar de los atletas, la sostenibilidad comercial, el consumo mediático y la evolución de la audiencia ante el avance del streaming y tecnologías digitales. Estas cuestiones son vitales para eventos deportivos que también sirven como plataformas de promoción cultural, turística y económica.
Israel destaca en este escenario por su continua participación en los Juegos Olímpicos y por el crecimiento de su sector tecnológico en deportes, enfocado en análisis de rendimiento, medicina deportiva y engagement de fanáticos, lo que ha atraído inversión internacional y cooperación con empresas globales.
Más allá de la gestión deportiva, Wasserman ha desarrollado un papel en iniciativas filantrópicas y comunitarias, integrándose en juntas de organizaciones sin fines de lucro dedicadas a educación y desarrollo juvenil. La combinación de deporte, política y negocio genera una permanente exposición pública y demanda equilibrio entre múltiples intereses en la organización de eventos globales.
El recorrido profesional de Wasserman refleja un cambio profundo en el rol del ejecutivo deportivo, quien hoy gestiona organizaciones con impacto económico y cultural mundial, enfrentando disrupciones tecnológicas, consideraciones geopolíticas y nuevas formas de consumo mediático.
Su liderazgo en LA28 no solo definirá el desarrollo de estos Juegos Olímpicos y Paralímpicos, sino que también será un referente de cómo ha evolucionado la alta dirección en el deporte contemporáneo durante las últimas tres décadas.