Formula One defiende su expansión en EE. UU. como parte de su modernización global
La apuesta por el mercado estadounidense implica adaptar la gestión y la comercialización de la F1, que busca atraer nuevas audiencias sin perder a sus seguidores tradicionales.

La presencia de la Fórmula 1 en Estados Unidos se ha convertido en un pilar fundamental de su estrategia de expansión, con tres carreras en territorio norteamericano y un enfoque renovado en atraer a audiencias jóvenes. Los dirigentes de la categoría consideran que esta “americanización” responde más a una modernización necesaria para mantener el interés y la relevancia global del deporte.
La comercialización del deporte ha registrado un crecimiento notable bajo la gestión de Liberty Media, que ha impulsado acuerdos con marcas como Lego, LVMH, Disney y KitKat, diversificando el portafolio de patrocinadores y generando oportunidades en torno a carreras emblemáticas como Miami y Las Vegas. Estas operaciones se combinan con nuevas plataformas de distribución, como el streaming con Apple, que experimenta con modelos distintos al tradicional consumo lineal en televisión.
Si bien algunos fanáticos tradicionales critican las modificaciones técnicas recientes y la creciente influencia estadounidense, desde la organización señalan que la evolución del reglamento y el aumento de la visibilidad internacional son parte del desarrollo natural del deporte. La Fórmula 1 continúa en conversaciones para expandirse a nuevos mercados como África, pero enfatiza que cualquier incorporación debe contar con un respaldo comercial sólido para garantizar la continuidad y evitar eventos con baja convocatoria.
El aumento de la base de aficionados estadounidenses busca consolidar una nueva generación que impulse el futuro del deporte, complementando a los seguidores históricos. La apuesta hacia nuevas formas de consumo de contenido, incluyendo la transmisión en línea y plataformas digitales, se presenta como una respuesta a las cambiantes preferencias de las audiencias.
La gestión defiende que el término “americanización” es una simplificación que puede resultar peyorativa, y que el verdadero objetivo es modernizar una disciplina que debe conjugar la preservación de su legado europeo con la incorporación de dinámicas propias de otros mercados, particularmente el estadounidense.