La política de elegibilidad transgénero en la WNBA genera interrogantes legales
La WNBA enfrenta preguntas legales sobre su regla de elegibilidad tras el interés de dos exjugadores NBA en el draft y el debate sobre atletas trans en el deporte femenino.

Dos exjugadores de la NBA, Enes Kanter Freedom y Royce White, han expresado su intención de ser elegibles para el draft de la WNBA de 2027, lo que ha reavivado el debate sobre la posibilidad de que mujeres transgénero compitan en la liga. La WNBA establece en su convenio colectivo que solo pueden jugar mujeres, pero no define qué significa “mujer”, lo que genera incertidumbre legal y operativa.
El convenio colectivo de la WNBA, que incluye cláusulas sobre anticolusión, protege la regla de elegibilidad bajo una exención laboral que evita el escrutinio antimonopolio, lo que dificulta un desafío judicial basado en derechos laborales o antilaborales. Sin embargo, la exclusión basada en esta regla podría ser cuestionada bajo leyes contra la discriminación laboral, como el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que protege contra la discriminación por identidad de género.
La liga nunca ha tenido una jugadora transgénero, aunque sí contó con Layshia Clarendon, uno de los primeros jugadores no binarios en ese nivel. A nivel universitario, tampoco se registra participación de mujeres trans en baloncesto División I. En este contexto, la WNBA reconoce el carácter «complejo y matizado» del tema y continúa en diálogo con sus partes interesadas.
Si bien Kanter y White pretenden identificarse como mujeres para competir, existen cuestionamientos sobre la autenticidad de su identidad de género. Además, incluso que fueran elegibles, no garantizan que algún equipo los firme, y los casos de negativa no constituyen prueba de colusión entre equipos o con la liga.
Las posibilidades de modificación de la regla pasan por una negociación entre la liga y el sindicato, dado que el convenio colectivo no puede ser alterado unilateralmente. La liga podría defender que la condición de mujer biológica es una “calificación ocupacional legítima” para sus competencias, aunque este argumento enfrenta escepticismo judicial en situaciones similares, y debe confrontar el compromiso público de la WNBA con la inclusión.
En resumen, la entrada de atletas transgénero a la WNBA sigue siendo una cuestión hipotética por el momento, pero sus implicaciones legales podrían obligar a la liga y el sindicato a replantear o precisar sus criterios de elegibilidad en el futuro.