La popularidad de Alex Eala dispara el precio de entradas en el US Open 2026
La confirmación del enfrentamiento de Alex Eala en la pista Louis Armstrong elevó el precio de reventa de entradas a más del doble en la sesión nocturna del US Open.

La asignación de Alex Eala para jugar en la sesión nocturna del martes en la pista Louis Armstrong del US Open 2026 provocó un fuerte aumento en el precio de las entradas de reventa. Según TicketData, el costo inicial de estas localidades subió de 180 a 464 dólares horas tras el anuncio, para luego estabilizarse en 353 dólares a media mañana del martes.
En contraste, las entradas más económicas para la sesión nocturna en la pista Arthur Ashe, con partidos de figuras como Coco Gauff y Alexander Zverev, se venden por 78 dólares, mientras que las para la sesión diurna con Taylor Fritz y Madison Keys llegaron a 72 dólares.
Alex Eala, de 21 años y número 18 del ranking mundial, ganó atención tras eliminar a la campeona defensora Iga Swiatek en Wimbledon y conquistar el Mubadala DC Open. Su popularidad, especialmente entre la comunidad filipina, ha generado una demanda inusual que supera ampliamente a la de cualquier otro partido programado en el torneo.
El director del US Open, Eric Butorac, explicó que la elección de la pista Louis Armstrong, que tiene capacidad para 14,000 espectadores, fue un intento de ubicar a Eala en un escenario importante, aunque la demanda ha superado las expectativas. Además, destacó que ninguna otra sesión registró aumentos superiores al 25% en los precios después de anunciar su calendario.
Este fenómeno también generó críticas hacia la USTA por el elevado valor de las entradas en el mercado de reventa. La posibilidad de que Eala juegue en la pista Arthur Ashe, con casi 24,000 asientos, sigue siendo una opción, dada la fuerte solicitud de aficionados.
El año pasado, Eala fue asignada a la cancha 6 del Abierto de Australia, un espacio exterior accesible con pase general, donde cientos de espectadores se agolparon sin poder verla jugar por el exceso de público. Más allá de sus resultados, su gran base de seguidores —1.9 millones en Instagram, lejos de lo habitual para una jugadora con su experiencia en Grand Slams— y su carisma han fomentado un fervor que excede sus logros deportivos.