PGA Tour anuncia sistema de dos niveles y genera preocupaciones sobre el valor histórico de torneos
La creación de un circuito Premier y otro de desarrollo en el PGA Tour despierta alertas entre jugadores que temen que eventos nacionales pierdan su esencia y prestigio.
El PGA Tour confirmó la implementación de un sistema de dos niveles a partir de 2028, dividiendo sus competencias en una Championship Series de élite y una Challenger Series de desarrollo. La Championship Series incluirá entre 23 y 24 torneos, con campos de hasta 120 jugadores, corte tras 36 hoyos y premios que oscilarán entre 20 y 30 millones de dólares. Sin embargo, esta estructura ha sido motivo de preocupación dentro del circuito.
Entre los críticos más destacados está Rory McIlroy, quien ha expresado inquietudes sobre el posible menoscabo de la identidad y valor histórico de ciertos torneos nacionales. En particular, considera que la Challenger Series será una versión “glorificada” de la Korn Ferry Tour, el circuito de desarrollo actual, y señaló que eventos como el Canadian Open no deberían relegarse a este segundo nivel, pues perderían su prestigio.
McIlroy alertó que transformar algunos nacionales históricos en competencias cerradas y limitadas en jugadores afectaría negativamente su esencia. Puso como ejemplo el Genesis Scottish Open, que para él representa un modelo ideal dentro del calendario, funcionando como la antesala natural al Open Championship. Además, mencionó que eventos como el Canadian Open podrían explorar alianzas o sanciones compartidas para mantener su relevancia en el ciclo global de torneos grandes.
La propuesta del PGA Tour, detallada por su CEO Brian Rolapp, pretende responder a la competencia económica generada desde la irrupción de LIV Golf, que desde 2022 incentiva a los jugadores con cuantiosos premios que desafiaron el estatus quo del circuito tradicional. En respuesta, el PGA Tour creó eventos Signature con bolsas de alrededor de 20 millones que buscan retener y atraer talento.
No obstante, McIlroy considera que el valor de un torneo no se mide únicamente por su premio económico sino por su historia y prestigio, variables que podrían verse afectadas en la nueva estructura. Nick Taylor, otro profesional del circuito, compartió este rechazo y afirmó sin rodeos que sería negativo que los jugadores no pudieran disputar sus propios torneos nacionales bajo un esquema segmentado.
Así, la implantación del modelo Premier-Challenger abre un debate sobre cómo equilibrar la modernización comercial del PGA Tour con la preservación del legado y carácter distintivo de sus competencias más emblemáticas en el actual panorama del golf profesional.