Las repeticiones en cámara lenta distorsionan las decisiones arbitrales y generan polémica en el VAR
El uso de repeticiones en cámara lenta y congelaciones durante la revisión por VAR puede influir negativamente en el criterio arbitral, afectando la equidad en el fútbol profesional.
La aplicación del VAR (video assistant referee) en partidos de fútbol enfrenta una crítica creciente por el uso excesivo de repeticiones en cámara lenta y congelaciones de imagen, que pueden deformar la percepción real de las jugadas. Un caso reciente mostró cómo estas técnicas alteraron la valoración de una acción, provocando una tarjeta roja que muchos consideraron injusta.
En el incidente en cuestión, un delantero estadounidense fue sancionado tras una falta sobre un defensor, presentada inicialmente como una jugada violenta por medio de una repetición pausada y ralentizada. Estas imágenes, al ser analizadas al detalle y en cámara lenta, contribuyeron a enfatizar la supuesta gravedad del contacto y el riesgo de lesión, lo que influyó decisivamente en la resolución arbitral.
Sin embargo, ángulos posteriores del mismo episodio, reproducidos a velocidad normal, mostraron un enfrentamiento más ajustado, propio de una disputa física común en el fútbol. Esto pone en evidencia cómo la desaceleración extrema y los freeze frames pueden eliminar el contexto temporal, un factor clave para la interpretación correcta según las reglas del juego, que están diseñadas para ser aplicadas en tiempo real por los árbitros en el campo.
El VAR, herramienta concebida para asistir en decisiones claras, corre el riesgo de convertirse en un elemento que en vez de aclarar, confunde al árbitro principal, especialmente cuando este debe validarse ante imágenes que resaltan detalles que no serían evidentes en la dinámica habitual del partido. Esto provoca un debate en la industria sobre cómo equilibrar la tecnología sin sacrificar la esencia del ritmo y la naturaleza del juego.
Este fenómeno genera preocupación entre clubes, directivos y analistas que consideran que el abuso de ralentizaciones y congelaciones puede llevar a decisiones disciplinarias desproporcionadas, afectando aspectos clave como la integridad competitiva, la gestión del riesgo de lesiones y el valor de la autoridad arbitral en el terreno de juego.
En consecuencia, la discusión actual se centra en la necesidad de ajustar los protocolos del VAR para limitar estas prácticas, priorizando imágenes a velocidad real, múltiples ángulos desde perspectivas naturales y dejando mayor margen al criterio arbitral ejercido en campo. Esto permitiría mantener la función correctiva de la tecnología sin desvirtuar el flujo ni imponer juicios basados en percepciones sesgadas.