Crisis y división en FIFA tras el intento fallido de vender participación en el Mundial
La propuesta de Gianni Infantino para captar capital externo a través de FIFA Forward Enterprise desató una fuerte reacción en la comunidad del fútbol mundial que ha puesto en jaq…

La reciente filtración de un plan para vender participaciones en la Copa Mundial conocido como FIFA Forward Enterprise (FFE) desencadenó una crisis interna y externa que ha dividido a la comunidad futbolística y puesto en riesgo la continuidad de Gianni Infantino como presidente de FIFA.
El proyecto, cuya intención era captar 4.200 millones de dólares en capital externo dentro de una estructura de 20.000 millones, incluía un incentivo económico de 40 millones de dólares para cada una de las 211 federaciones nacionales miembros durante el siguiente ciclo mundialista. Sin embargo, su diseño, planteado sin la consulta previa con el FIFA Council, las confederaciones continentales ni las asociaciones miembro, generó críticas internas y externas por la opacidad y la presión aplicada para la aceptación rápida del plan.
La propuesta fue desechada en menos de una semana tras una feroz reacción pública. FIFA reconoció públicamente la falta de comunicación con los involucrados y se disculpó por la gestión del anuncio, aunque el impacto negativo sobre la reputación y el liderazgo de Infantino persistió. Cinco confederaciones continentales y varias asociaciones comenzaron a alinearse en torno a posiciones favorables y contrarias al presidente, siendo Europa especialmente crítica y anunciando un posible boicot a los torneos de FIFA hasta que se realicen cambios administrativos.
Infantino viene enfrentando oposición desde el inicio de su mandato en 2016, con cuestionamientos asociados a su relación con líderes políticos polémicos y la gestión de asuntos sensibles en mundiales anteriores. Su expansión del Mundial a 48 equipos y la mejora en la distribución de recursos le habían otorgado un amplio respaldo hasta la controversia que abrió FFE.
La división se puso de manifiesto cuando los presidentes de las confederaciones europeas, asiáticas, africanas, y de Norte y Sudamérica firmaron una misiva conjunta donde cuestionaron la “falta de reconocimiento” del grave error cometido con la venta propuesta, la cual calificaron como un quiebre de confianza hacia las instituciones que FIFA representa.
Algunas federaciones nacionales, como las estadounidenses, han divulgado esta carta y reclaman cambios sustantivos. En contraste, países como México, Emiratos Árabes Unidos y Líbano reafirmaron su apoyo a Infantino, mientras que Inglaterra, Finlandia y Jordania se retractaron. Otros permanecen ambiguos, incluso dentro de las confederaciones, evidenciando fracturas internas, particularmente visibles en Asia, donde las alianzas entre Estados del Golfo y el presidente de la AFC han planteado tensiones adicionales.
La batalla política se intensifica en vista de la próxima elección presidencial de FIFA, para la cual Infantino continúa como único candidato oficial hasta el momento. El potencial desafío sería el líder de CONCACAF, pero aún no ha formalizado intención de postularse, complicando la aparición simultánea de múltiplos candidatos.
Mientras tanto, las diferencias con UEFA se mantienen como un conflicto latente. La entidad europea ha mantenido una postura crítica, impulsando medidas simbólicas como designar árbitros en eventos internacionales y abogar por un boicot a competiciones de FIFA. Un reciente ejemplo fue el caso del árbitro somalí Omar Artan, negar su entrada a Estados Unidos para el Mundial y su posterior promoción por UEFA.
El episodio ha marcado un punto de inflexión en la era Infantino, cuya conducción hasta ahora había contado con el apoyo de una mayoría de miembros pero que ahora enfrenta una oposición fragmentada, firme y con capacidad para influir en el futuro del liderazgo de FIFA.