El Mundial 2026 aumenta a 48 equipos y revoluciona con tecnología y nuevos formatos
El Mundial 2026 batió récords históricos con 104 partidos, la inclusión de 48 selecciones, tecnología avanzada y controversias en torno a precios y novedades como las pausas para …

El Mundial 2026 se convirtió en el torneo más extenso y numeroso en la historia de la competencia, disputándose en tres países y con un total de 104 partidos durante casi seis semanas. Esta edición introdujo un formato con 48 selecciones, frente a las 32 tradicionales, que generó debate en la industria por su posible impacto en la competitividad y la emoción de la fase de grupos.
A pesar de las dudas, equipos como Cabo Verde, Congo y Curaçao sorprendieron al alcanzar la fase de eliminación directa y plantaron cara a potencias consolidadas, demostrando que la expansión abre mercados y audiencias nuevas. Sin embargo, el podio lo acapararon clásicos del fútbol mundial: Argentina, España, Francia e Inglaterra, que llegaron a semifinales.
La carrera por el balón de oro del torneo reunió a grandes estrellas del fútbol con Lionel Messi, Kylian Mbappé, Erling Haaland, Harry Kane y Jude Bellingham en el centro del espectáculo. El delantero francés Mbappé se destacó con 10 goles durante la competición, acumulando un récord de 22 goles en Mundiales. Por su parte, Messi registró ocho en esta edición, sumando 21 en total.
En materia tecnológica, el uso de un balón equipado con sensores generó controversias decisivas en partidos clave, anulando goles que cambiaron el curso de eliminatorias como la de Croacia y Portugal. La tecnología VAR también volvió a estar en el centro de disputas, afectando el resultado final de juegos importantes y provocando críticas de técnicos y jugadores.
Desde el punto de vista comercial, la implementación de un esquema de precios dinámicos para la venta de entradas elevó los costos hasta niveles sin precedentes, con boletos disponibles oficialmente desde valores medios hasta $8,680 para la final. Ante las críticas, FIFA ofreció entradas a precios más accesibles para los 48 países participantes y permitió un mercado de reventa, aunque sin controlar los montos, algunos alcanzaron precios exorbitantes, incluso millones por la final.
Otra innovación discutida fue la introducción de pausas obligatorias para hidratación en cada mitad de los partidos, destinadas a mitigar el impacto del calor. Estas interrupciones fueron recibidas con abucheos entre la afición y comparadas con tiempos fuera de otros deportes, al ofrecer también ventanas comerciales para los broadcasters.
En el eje político-deportivo, la participación de Irán estuvo marcada por tensiones relacionadas con conflictos internacionales y restricciones migratorias, afectando la logística y la experiencia de la selección y su plataforma de juego. Las dificultades incluyeron la reubicación de base, problemas con visas y limitaciones en la movilidad durante el torneo.
Finalmente, la etapa final llamó la atención por gestiones en las sanciones y decisiones disciplinarias, con una polémica alrededor de la suspensión temporal de un jugador estadounidense tras una intervención del expresidente Trump, cuestionando la independencia de los organismos de control deportivo.