El Mundial 2026 marcó récords y controversias en transmisión, tecnología y formato
El torneo más grande de la historia con 48 selecciones repartidas en tres países combinó récords deportivos con debates por precios, VAR, pausas y tensiones políticas.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 estableció un nuevo referente al alcanzar 104 partidos jugados en cerca de seis semanas, distribuidos en tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá. Este torneo se caracterizó por la expansión a un formato de 48 equipos, el más grande en la historia de la competición, que modificó la dinámica tradicional y dio oportunidad a selecciones menos conocidas para avanzar en fases clasificatorias.
Equipos como Cabo Verde, Congo y Curaçao consiguieron destacar y sumar seguidores, desafiando pronósticos sobre partidos desbalanceados o poco competitivos. Cabo Verde logró un empate histórico contra España y llegó hasta los octavos de final, donde fue eliminado en tiempo extra ante Argentina, mientras que Congo superó la fase de grupos y peleó contra Inglaterra. Estas actuaciones demuestran cómo la apertura del formato permite ampliar los mercados de interés y atraer nuevas audiencias.
El torneo también puso en el centro del debate la tecnología deportiva y la experiencia del espectador, en especial por la implementación del VAR y el balón con sensores, que afectaron resultados clave al anular goles decisivos en partidos de Alemania, Croacia y Egipto. Las decisiones arbitrales generaron críticas tanto de entrenadores como de aficiones, evidenciando la complejidad de integrar innovaciones para garantizar justicia deportiva y mantener la emoción del fútbol.
Otra innovación, las pausas para hidratación instauradas por FIFA a mitad de cada tiempo, fueron recibidas con rechazo por la mayoría de los espectadores y expertos, pues alteraron el ritmo tradicional del juego y se utilizaron como momentos para comerciales en las transmisiones. La aceptación de estos breaks sigue siendo incierta para futuras competencias internacionales.
En materia de negocio y marketing, el Mundial 2026 destacó por la polémica en la política de precios y acceso a entradas. Los precios oficiales oscilaron desde cifras moderadas hasta un máximo muy elevado que superó incluso los de la pasada edición en Qatar 2022. Para contrarrestar las críticas por accesibilidad, FIFA habilitó ticketings de bajo costo destinados a las federaciones participantes, pero el mercado de reventa disparó precios hasta niveles récord, especialmente para el partido final.
La presencia de público fue considerable incluso en encuentros sin grandes figuras o selecciones clásicas, con estadios frecuentemente llenos tras un inicio irregular. Además, la hospitalidad ofrecida en Estados Unidos dejó una impresión positiva en visitantes internacionales, contribuyendo a la consolidación de la región como un mercado estratégico para el fútbol global.
El Mundial también estuvo marcado por tensiones políticas, siendo notable el caso de Irán. Pese a las dudas derivadas de conflictos en medio oriente y restricciones migratorias de EE.UU., Irán compitió después de trasladar su base de entrenamiento y enfrentar varios problemas de visados y movilidad. El ambiente político se coló en las declaraciones de funcionarios y en decisiones deportivas vinculadas indirectamente al torneo, cuestionando la autonomía operativa de FIFA.
En cuanto al rendimiento individual, la disputa por el botín de oro reunió a figuras de élite mundial como Lionel Messi, Kylian Mbappé, Erling Haaland, Harry Kane y Jude Bellingham. Mbappé lideró con el mayor número de goles y estableció un nuevo récord personal en Copas del Mundo, mientras que otras leyendas como Cristiano Ronaldo se despidieron del torneo sin alcanzar el éxito esperado.
Finalmente, la intervención directa en decisiones disciplinarias también atrajo atención, en especial un caso donde el expresidente Donald Trump habría influido para que un jugador estadounidense recuperara la elegibilidad tras una suspensión. Este hecho generó cuestionamientos sobre posibles interferencias políticas en la gestión del organismo rector del fútbol mundial.