Las agencias de IA buscan integrarse en la experiencia del fanático deportivo
Nuevas herramientas de inteligencia artificial prometen facilitar tareas digitales para seguidores deportivos, aunque su adopción genera dudas sobre privacidad y autenticidad.

Meta y OpenAI han lanzado recientemente agentes personales de inteligencia artificial diseñados para automatizar tareas digitales relacionadas con el seguimiento deportivo. Aplicaciones como Muse, de Meta, y Dots, de OpenAI, ofrecen funciones que van desde monitorear precios de boletos hasta actualizar calendarios con horarios y transmisiones de partidos.
Muse alcanzó 5 millones de descargas en iOS en menos tiempo que otras herramientas de IA como ChatGPT, mientras que Dots está disponible solo en las suscripciones premium de OpenAI. Ambas ofrecen liberar tiempo al usuario al encargarse de gestiones que normalmente requieren atención constante.
Entre las funciones probadas en materia deportiva se incluyen el seguimiento de precios para partidos de playoffs, recomendaciones de puestos de comida en estadios, proyecciones de probabilidades para clasificaciones en ligas femeninas, y propuestas de intercambios en fantasy football que beneficien a ambas partes.
Para operar, estos agentes necesitan acceso a datos personales sensibles, como credenciales en plataformas deportivas, correos electrónicos e incluso autorización para realizar compras. Aunque sus desarrolladores aseguran haber implementado medidas de seguridad, la concesión de estos permisos genera reservas entre usuarios.
Además, la confianza en la información que entregan los agentes sigue siendo un desafío, pues no siempre es posible verificar si las recomendaciones sobre boletos, análisis de equipos o predicciones son precisas. Meta informó que recibirá una comisión por las transacciones procesadas a través de Muse, lo que puede influir en las sugerencias que brinda a los usuarios.
La masificación de estas tecnologías también plantea inquietudes sobre la saturación de interacciones automatizadas, especialmente en servicios de atención al cliente o plataformas de compra, donde el aumento de solicitudes generadas por IA podría afectar la eficiencia y la experiencia del usuario.
El debate sobre qué tareas confiar a un agente de IA frente a aquellas que forman parte esencial del disfrute del fanático deportivo continúa abierto. Mientras los agentes pueden encargarse de gestiones tediosas, para muchos aficionados la interacción directa y la participación activa en aspectos como el draft o la conversación cotidiana son parte fundamental de la pasión por el deporte.