La renovación del Rose Bowl busca convertir el estadio en un campus de entretenimiento integral
El Rose Bowl avanza en su transformación para integrar eventos deportivos, culturales y empresariales en una propiedad de 300 acres, manteniendo su valor histórico.

El Rose Bowl está transformando su propiedad de 300 acres en un campus de entretenimiento y actividades durante todo el año, en lugar de limitarse a ser solo un estadio. Este cambio supone la incorporación de múltiples eventos fuera del fútbol, que se complementan con infraestructuras que ahora generan ingresos y atraen nuevas audiencias.
La antigua función del lugar como cancha de golf y espacio de apoyo para estacionamiento ha sido reconfigurada para albergar festivales musicales de renombre nacional. Además, la gestión ha impulsado la utilización de áreas que antes se consideraban únicamente infraestructura, posicionado ahora esas zonas como destinos atractivos para diversas actividades.
El Rose Bowl organiza aproximadamente 25 eventos principales al año, que incluyen partidos de fútbol americano, conciertos, torneos de fútbol y festivales. A esto se suman más de 200 eventos empresariales y comunitarios como reuniones corporativas, carreras populares, producciones cinematográficas y celebraciones culturales, ocupando días que tradicionalmente permanecían libres en el calendario del estadio.