La guerra comercial entre EE. UU. y Canadá y su impacto sobre el negocio deportivo
El conflicto arancelario entre Estados Unidos y Canadá afecta a ligas profesionales binacionales como la NHL, que enfrenta riesgos en medios, patrocinio y cadenas de suministro.

La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá incluye aranceles sobre importaciones valoradas en casi 28 mil millones de dólares, con tasas que llegan hasta el 50%, medida que ha generado respuestas recíprocas entre ambos países. Este escenario ha llamado la atención de varias ligas deportivas que operan en ambos mercados, incluyendo la NHL, que reúne un significativo número de franquicias y jugadores canadienses.
La NHL proyectó ingresos para la temporada 2025-26 cercanos a los 8 mil millones de dólares, impulsados por derechos mediáticos, patrocinios, licencias y asistencia. De sus 32 equipos, siete están ubicados en Canadá, mientras que varios otros se encuentran en ciudades fronterizas, resaltando la naturaleza integrada de la liga como empresa binacional. Además, casi el 42% de los jugadores son canadienses, lo que refleja la fuerte interdependencia entre ambos países dentro del hockey profesional.
Los aranceles afectan a productos vinculados directamente con el deporte, como el equipo de hockey, lo que podría incrementar los costos para jugadores y aficionados. Sin embargo, esta situación no se limita a la NHL. La MLS cuenta con tres equipos en Canadá y la MLB y la NBA mantienen franquicias en Toronto y en estados fronterizos de EE. UU., respectivamente. Un ejemplo reciente de la interacción deportiva transfronteriza fue la decisión de los Buffalo Bills de interpretar tanto el himno canadiense como el estadounidense en su primer partido en el nuevo estadio, reconocimiento que también responde a que un porcentaje relevante de su base de abonados proviene de Canadá.
Más allá del hockey, la relación comercial entre EE. UU. y Canadá forma parte de un entramado económico que involucra no solo a estas ligas, sino también a mercados cruzados y cadenas de suministro multinacionales. La tensión en las relaciones políticas y económicas puede complicar la actividad deportiva y la experiencia de los aficionados, especialmente en regiones con fuerte interacción binacional.