Incertidumbre en fichajes tardíos tras fallo judicial que permite un año extra en college football
El fallo de un juez federal abre la puerta a que jugadores ya elegibles busquen un quinto año, generando dudas sobre rosters, presupuesto y reglamentación en el inicio de la tempo…

Una reciente orden preliminar de una corte federal en Colorado autorizó que jugadores que comenzaron su carrera universitaria en la temporada 2022-23 puedan disputar un quinto año, aun habiendo agotado previamente su elegibilidad. Esta medida, que aplicaría un nuevo criterio vinculado a las reglas de elegibilidad basadas en edad implementadas por la NCAA, ha provocado complicaciones en las oficinas deportivas ante el inminente arranque de la pretemporada.
El fallo, emitido por la jueza Charlotte N. Sweeney, establece que esta extensión no modifica las regulaciones sobre el portal de transferencias, los límites de roster ni otros acuerdos derivados del caso House v. NCAA. La NCAA, a su vez, emitió una comunicación interna para recordar que siguen vigentes todas las demás normas de elegibilidad, incluidas las relativas a la participación profesional. La organización anunció su intención de apelar la decisión.
Los equipos enfrentan la urgencia de definir si tienen espacios de roster disponibles dentro del tope máximo de 105 jugadores establecido por el mencionado acuerdo, aunque hay margen para ajustar la lista definitiva hasta el primer partido de la temporada. Sin embargo, en términos económicos la situación es dispar. Programas con mayores recursos podrían acometer nuevos fichajes, mientras que algunas universidades de menor presupuesto señalan no contar con fondos adicionales para incorporar jugadores veteranos en esta etapa.
El impacto en la conformación del plantel desencadena preguntas sobre la posible salida de jugadores actuales, principalmente walk-ons o atletas sin beca, para liberar lugar a estos refuerzos. No obstante, la orden judicial parece confirmar que los jugadores con nueva elegibilidad deben contar dentro del límite de 105, sin excepciones relacionadas con la cláusula de “designated student-athletes” (DSA). Además, la NCAA ha restringido el “ghost transfer”, penalizando el cambio de equipo sin uso del portal de transferencias, lo que limita aún más la movilidad a esta altura del calendario.
Con la temporada próxima a comenzar, entrenadores y personal de operaciones se muestran divididos sobre la conveniencia de agregar a estos jugadores, considerando aspectos como la forma física, adaptación al sistema del equipo y la incertidumbre jurídica. Algunos gestores de equipos del Power 4 expresaron que podrían buscar reforzar posiciones de alto valor o profundidad limitada mientras que otros ven prematuro realizar movimientos hasta que la apelación se resuelva.
En paralelo, agentes y profesionales del reclutamiento se reúnen esta semana en un evento anual en Nashville, donde la posibilidad de colocar a estos jugadores genera actividad adicional en los pasillos y espacios de networking. Entre los nombres interesados en regresar a la competencia universitaria destacan jugadores que fueron parte del proceso del draft NFL, algunos con partidos destacados en sus equipos originales y experiencia profesional reciente.
- Thomas Castellanos, mariscal de campo de Florida State, manifestó su intención de volver para otro año.
- Desmond Reid, corredor que estuvo en la pretemporada con Buffalo Bills tras destacarse en Pitt.
- Ismail Mahdi, ex corredor de Arizona que también entró al negocio fuera de los campos.
- OJ Arnold, corredor con buen registro en Georgia Southern.
- Rashod Dubinion, líder en yardas por tierra de Appalachian State.
- Traevon Mitchell, defensivo proveniente de División II.
- Brett Karhu, linebacker de New Mexico.
- Trent Hendrick, defensor reconocido en Sun Belt con experiencia en minicamps NFL.
- Jordan Pollard, firmado en la CFL y recientemente liberado.