La NCAA acumula victorias legales y limita extensión de elegibilidad para atletas de 2022
Una corte federal en Virginia Occidental negó una medida cautelar que buscaba que atletas con cuatro temporadas disputadas pudieran extender su elegibilidad bajo nuevas reglas de …

Un juez federal en Virginia Occidental negó una orden preliminar solicitada por 14 atletas de Marshall University y Ohio University, quienes buscaban disputar una temporada adicional en competencia de División I pese a haber completado ya cuatro temporadas. Estos deportistas, que se graduaron en 2022, reclamaban que no se les aplicara retroactivamente la nueva normativa de elegibilidad de la NCAA, que permite hasta cinco años de competencia.
El juez Robert C. Chambers determinó que los atletas «recibieron exactamente lo que se les prometió», dado que las reglas vigentes cuando comenzaron sus estudios no permitían jugar profesionalmente y luego regresar al nivel universitario. Esta resolución se sumó a la decisión reciente del Tribunal de Apelaciones del 10º Circuito, que suspendió una orden judicial a nivel nacional en Colorado que favorecía a casos similares.
Los deportistas argumentaron que la regla que extiende la elegibilidad a cinco años, vigente desde junio, debería beneficiar también a quienes forman parte de la clase de 2022, mientras la NCAA defiende que ese cambio no aplica retroactivamente. Entre las disciplinas involucradas están fútbol americano, baloncesto, béisbol, fútbol soccer, tenis, atletismo, softbol y cross country.
En cuanto a alegaciones bajo leyes del estado de Virginia Occidental, los atletas señalaron un posible incumplimiento del convenio implícito de buena fe entre la NCAA y las instituciones miembros, así como la violación de la ley de protección al consumidor. Chambers consideró que estos argumentos no se sostienen, ya que los contratos no benefician únicamente a los jugadores y porque los atletas no son consumidores en sentido legal al no adquirir productos o servicios del organismo.
Además, el juez puso en duda la existencia de una competencia directa entre el mercado universitario de fútbol americano y el profesional, lo que debilita la base antimonopolio de la demanda. También señaló que no se demostró la intercambiabilidad o impacto comparativo entre varias disciplinas de División I con otras divisiones universitarias.
Los atletas mantienen la opción de apelar esta decisión ante el Tribunal de Apelaciones del 4º Circuito.