Orden judicial temporal permite que exalumnos con carrera profesional regresen a jugar en NCAA
Un juez otorgó una suspensión que autoriza a atletas que completaron su elegibilidad, incluso si firmaron con equipos profesionales, a competir otra temporada universitaria en 202…

Un juez del condado de Dallas concedió una orden temporal que permite a más de treinta atletas que ya agotaron su elegibilidad universitaria competir en la temporada 2026-2027 de la NCAA. Entre ellos figura Jordan Hudson, receptor novato de los Dallas Cowboys que jugó cuatro años universitarios y ahora busca regresar al fútbol americano colegial pese a estar firmado en la NFL.
El juez Martin Hoffman dictó esta orden para impedir que la NCAA y la Southeastern Conference (SEC) apliquen reglas que excluyen a estos jugadores debido a que ya cumplieron cuatro temporadas. La medida establece que los atletas en cuestión deben poder competir si habrían sido elegibles para una quinta temporada en el semestre siguiente de haber tenido ese año adicional.
La orden prohíbe a la NCAA y a la SEC sancionar a las instituciones o entrenadores que inscriban a estos jugadores, bloquea la aplicación de la norma de “restitución” que permite castigos retroactivos, y suspende cualquier intento de impedir su participación basándose en una supuesta finalización previa de la elegibilidad.
Anteriormente, la SEC había anunciado que sus universidades no pueden incluir en sus plantillas a jugadores que declararon para los drafts profesionales, firmaron contratos profesionales o figuran en listas de equipos NFL, NBA, WNBA o G-League. Esto generó un dilema para las escuelas, que enfrentan posibles sanciones si inscriben a atletas amparados en la orden judicial.
El caso refleja una disputa más amplia que afecta a diferentes cortes federales. La Corte de Apelaciones del Décimo Circuito revocó una medida similar en otro litigio, pero su alcance regional no obliga a otros estados a acatar esa decisión, lo que ha provocado variaciones en fallos en tribunales de Texas, Louisiana y otras jurisdicciones.
El conflicto genera impactos directos en las plantillas universitarias. La inclusión de jugadores con experiencia profesional, que podrían ocupar plazas y minutos que de otro modo estaban destinados a estudiantes más jóvenes o recién llegados, complica la planificación de los cuerpos técnicos.
Mientras la temporada inicia, la NCAA y las grandes conferencias pueden apelar estos fallos en tribunales superiores. La jurisprudencia del juez Neil Gorsuch en el caso NCAA v. Alston proporciona argumentos legales que respaldan la autonomía de los organismos deportivos para establecer sus reglas internas. Sin embargo, la resolución definitiva está aún pendiente.
Este escenario plantea preguntas sobre el futuro de la elegibilidad universitaria, dado que la nueva normativa permite hasta cinco años de competencia, pero sin aplicación retroactiva para quienes ya cumplieron cuatro años. No existe, por ahora, pronunciamiento del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, aunque podría ser requerido en caso de que los litigios sigan escalando en las cortes federales.