Phil Mickelson figura como accionista jugador en la quiebra de LIV Golf
Un documento judicial revela que Phil Mickelson poseía una participación accionaria en LIV Golf al momento de su solicitud de bancarrota bajo el Capítulo 11.

LIV Golf manifestó en sus documentos de bancarrota presentados en un tribunal federal de Nueva Jersey que Phil Mickelson tenía una participación accionaria del 0.23% en el grupo al momento del proceso. La propia documentación indica que esta cuota corresponde a un "jugador activo" sin nombrar explícitamente al deportista, quien según fuentes con conocimiento del caso es Mickelson.
El informe de 128 páginas entregado por LIV Golf describe el reparto accionarial del circuito. El 98.48% pertenece al Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudita; Performance54 Group Limited, entidad controlada por PIF, posee el 1.05%; y un 0.23% está registrado a nombre del ex CEO Greg Norman. Este esquema deja visible a Mickelson dentro del pequeño porcentaje restante.
Mickelson formó parte del lanzamiento de LIV Golf en 2022 con un contrato que aseguraba una suma cercana a los 200 millones de dólares y la propiedad del 25% del equipo Hy Flyers, cuyo capitán fue. Durante su carrera, el golfista superó los mil millones de dólares en ingresos totales sumando premios, patrocinios, diseño de campos y apariciones.
A pesar de su estatus, Mickelson se involucró activamente en la incorporación de otros jugadores a LIV Golf, hecho que provocó su suspensión por la PGA Tour meses antes del primer torneo de LIV, lo que quedó reflejado en una demanda presentada por él en 2022. Aunque su contrato inicial concluyó el año pasado, regresó a la competición en 2026, participando únicamente en un evento en Sudáfrica. El retiro parcial se atribuye a razones familiares y su ausencia en los cuatro majors del año fue inédita en su carrera.
Asimismo, el golfista dejó su club habitual en San Diego tras acusaciones de conducta inapropiada publicadas por Golf Digest. Su entorno minimizó las acusaciones afirmando que se aclararon malentendidos. Posteriormente, la investigación de la publicación The Skratch señaló otras denuncias sin identificar fuentes, mismas que Mickelson rechazó categóricamente calificándolas como un ataque anónimo.
El futuro de su acción del 0.23% en LIV Golf no está definido. Según el acuerdo propuesto en la reestructuración con la firma británica BC Partners, el fondo saudí cancelaría su deuda y capital a cambio de renunciar a compensaciones económicas. Los contratos vigentes con jugadores al momento de la bancarrota serán resueltos en sede judicial, mientras la nueva versión del circuito ofrece nuevos contratos a los jugadores para participar. Esta reorganización plantea que los deportistas controlen el 52.5% de la propiedad total.
Por otra parte, la solicitud de bancarrota de LIV Golf recibió una aprobación preliminar tras una audiencia acelerada. El proceso continúa avanzando dentro del Capítulo 11.