Thrive Eternal buscaba inversión en la Copa Mundial bajo propuesta de FIFA que fue rechazada
Thrive Eternal, brazo inversionista de Thrive Capital, pretendía adquirir una participación minoritaria en la Copa Mundial mediante un proyecto rechazado por la FIFA tras protesta…

Thrive Eternal, una rama de inversión vinculada a Thrive Capital, planeaba invertir en la Copa Mundial de fútbol a través del proyecto Forward Enterprise (FFE) de FIFA, que buscaba atraer capital privado para el torneo. Sin embargo, la propuesta fue retirada tras una fuerte oposición y amenazas de boicots, además de llamados a la renuncia del presidente Gianni Infantino.
El modelo FFE pretendía que los miembros de FIFA recibieran una participación accionaria valorada en hasta 91 millones de dólares cada uno, basada en una valuación de 20 mil millones para la Copa Mundial. Este capital inicial rondaría los 4.2 mil millones de dólares y se estructuraba mediante una sociedad holding, con un horizonte de retorno de inversión proyectado en varias décadas, sin expectativas de ganancias rápidas.
Según una fuente cercana a Thrive Eternal, el objetivo era canalizar recursos a países que usualmente no acceden a financiación externa para que pudieran invertir en infraestructura como estadios y formación deportiva, favoreciendo el desarrollo local del fútbol en esas regiones. FIFA definió el programa FFE con la intención de separar la gestión comercial del fútbol de la gobernanza deportiva.
Thrive Capital, liderada por Joshua Kushner y reconocida por sus inversiones en tecnología y en inteligencia artificial, creó Thrive Eternal este año para enfocarse en activos con características que la tecnología no pueda replicar, entre ellos el deporte. Este grupo ya tiene inversiones en otros deportes, como la compra de una porción del equipo de béisbol San Francisco Giants y supuestas intenciones en una franquicia de la NBA en Las Vegas.
El planteamiento parte de la premisa de que deportes icónicos, con arraigo cultural y tradición, resistirán y aumentarán su valor en la era de la inteligencia artificial, en contraste con otras industrias del entretenimiento donde la tecnología reemplaza tareas humanas con mayor rapidez.
Consultado sobre estas iniciativas, el experto en industria deportiva Simon Chadwick señaló que la entrada de capital privado al deporte es una realidad que se decide en centros financieros como Wall Street y Silicon Valley, lo que ha generado desafíos en la gobernanza de entidades como FIFA y UEFA.
Este intento de inversión se gestó antes del Mundial conjunto de Estados Unidos, Canadá y México, y contó con la asesoría de Bob Iger, expresidente ejecutivo de Disney. A pesar de que FIFA sostiene que la Copa Mundial está «submonetizada», la edición de 2026 prevé ingresos récord a partir de contratos de derechos audiovisuales y patrocinios. El incremento a 48 equipos ofrece además nuevas oportunidades comerciales al aumentar la base de espectadores y mercados.
No obstante, algunos expertos en finanzas deportivas, como Christina Philippou de la Universidad de Portsmouth, sostienen que FIFA no carece de liquidez y podría aumentar los pagos a sus miembros sin necesidad de socios externos.
Tras la cancelación del proyecto FFE, Thrive Eternal mantiene silencio sobre la iniciativa, aunque la atención en la inversión en fútbol sigue vigente dentro del sector inversor y tecnológico.