Las firmas de private equity buscan nuevas estrategias para escalar en el sector deportivo
El interés de private equity en deportes se extiende más allá de equipos, pero la escasez de negocios deportivos con EBITDA alto obliga a explorar modelos más creativos para crece…

Las firmas de private equity confrontan un desafío recurrente al buscar negocios deportivos con un EBITDA de al menos $10 millones, ya que son pocas las compañías independientes que alcanzan ese nivel en el ecosistema deportivo. Esta limitación genera que la competencia por esos activos sea intensa y las valoraciones, elevadas.
Ante esta situación, una opción para los inversionistas es adquirir empresas con EBITDA menores, entre $3 y $5 millones, y construir una plataforma escalable a partir de ellas. Aunque esta estrategia conlleva riesgos como limitaciones en el equipo de gestión o dependencia en acuerdos futuros, amplía el universo de inversión más allá de los negocios ya consolidados.
Además, muchas firmas están enfocados en servicios con modelos asset-light, que destacan por ingresos recurrentes y bajos gastos de capital. Sin embargo, este enfoque concentra la atención en un grupo reducido de empresas de servicios, dejando de lado áreas menos exploradas como productos deportivos o bienes raíces ligados al deporte, que aunque presentan mayores complejidades operativas y requieren capital, pueden ofrecer ventajas para desarrollar plataformas más amplias.
Un ejemplo de modelo basado en activos físicos lo representa Unrivaled Sports, fundada en 2024, que combina propiedades deportivas con torneos y campamentos, mostrando cómo las instalaciones pueden ser el eje para un negocio integral de participación, más allá del valor inmobiliario.
Otra vía es partir de compañías que no se identifiquen originalmente como deportivas pero que posean capacidades para atender a ese mercado. Integrar liderazgo especializado y relaciones comerciales del sector deporte sobre una base operativa ya establecida permite diversificar e ingresar a nuevos segmentos sin depender exclusivamente de negocios deportivos puros. Un caso es la adquisición en 2024 de You First por parte de The Gersh Agency, lo que dio lugar a la creación de Gersh Sports.
La inversión internacional cobra relevancia al ampliar el acceso a empresas con tecnología o posicionamiento en mercados deportivos globales que suelen recibir menos atención de inversores estadounidenses. No obstante, la inversión transfronteriza implica desafíos relacionados con regulaciones, cultura y financiamiento, por lo que se requiere asesoría y socios locales. Bruin Capital ejemplifica esta estrategia con la compra de Deltatre, empresa tecnológica italiana con clientes como FIFA y UEFA, y su posterior expansión hacia mercados americanos.
Finalmente, algunas firmas exploran empresas públicas de pequeña y mediana capitalización que cotizan en bolsa pero tienen baja cobertura y valoraciones que podrían no reflejar su verdadero potencial. Deslistarlas y convertirlas en privadas puede brindar flexibilidad para reposicionar el negocio sin la presión del mercado cotidiano. En este segmento, la compra en 2021 de Collectors Universe, dedicada a la certificación de tarjetas deportivas, refleja cómo combinar conocimiento sectorial y capital privado impulsa el crecimiento dentro de nichos específicos.
El dilema central para las firmas de private equity ya no es encontrar negocios deportivos con EBITDA superiores a $10 millones, sino identificar y construir nuevas plataformas a partir de una gama más amplia de empresas más pequeñas, con activos físicos, operando globalmente o cotizando en bolsa. Esta ampliación del enfoque requiere trabajo y asume riesgos pero puede diversificar las opciones de inversión en el sector deportivo.