Tecnología de seguimiento ocular impulsa rendimiento deportivo y diagnóstico cerebral
El uso de dispositivos de seguimiento ocular y realidad virtual se extiende en el deporte para mejorar el rendimiento de atletas y árbitros, además de avanzar en el diagnóstico te…

Árbitros de la NBA como Scott Foster emplean sistemas avanzados de realidad virtual para ejercicios de primado cognitivo antes de los partidos, con simulaciones que ponen a prueba la capacidad de seguimiento visual y toma de decisiones rápidas. Foster utiliza un casco Meta Quest 3 para realizar una serie de ejercicios con pelotas virtuales que requieren mantener atención en objetivos específicos mientras enfrentan estímulos adicionales complejos.
Este entrenamiento visual y cerebral, similar a un calentamiento físico para los ojos, ha sido adoptado por varios árbitros y deportistas de alto rendimiento a través de clínicas especializadas como Ares Elite Sports Vision. La práctica incluye ejercicios con dispositivos de realidad virtual, lentes estroboscópicos y simuladores interactivos para mejorar funciones como la visión periférica, tiempos de reacción y procesamiento visual.
Además de los deportistas, la tecnología de seguimiento ocular se está empleando con fines médicos, especialmente en la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Empresas como ViewMind desarrollan pruebas no invasivas que evalúan movimientos oculares para identificar indicios genéticos y funcionales antes que aparezcan síntomas evidentes, superando métodos tradicionales en costo y comodidad.
En el ámbito deportivo, la tecnología ha probado su valor en distintas disciplinas. Entrenadores de hockey, como Cam Gray, utilizan simulaciones de realidad virtual para mejorar la rapidez y precisión visual de los porteros. Asimismo, jugadores de voleibol profesional reportan mejoras en la capacidad de mantener la atención en varios estímulos a la vez, esencial para anticipar jugadas. Equipos de automovilismo asignan esta tecnología no solo a pilotos, sino también a sus equipos en pits para optimizar tiempos y concentración.
Estos sistemas miden parámetros como la fijación visual o saccades (movimientos oculares rápidos entre estímulos), que ayudan a comprender cómo procesan la información los usuarios en tiempo real. Asociado a estos datos, se estudian aspectos como la apertura del ojo y la dilatación pupilar para rastrear carga cognitiva y estrés visual.
El desarrollo de programas personalizados de entrenamiento cognitivo combina ejercicios propios con videojuegos adaptados, permitiendo a los atletas y árbitros seguir su progreso real en métricas clave. Algunos usuarios manifiestan mejoras notables en tiempo de reacción, que en deportes pueden traducirse en diferencias precisas entre el éxito o el fracaso en una jugada.
Paralelamente, profesionales de la neurociencia exploran el uso del seguimiento ocular para diagnósticos en niños con trastornos del espectro autista, con protocolos que analizan patrones de atención visual frente a estímulos sociales y no sociales. Este tipo de pruebas, aún en desarrollo y con ciertas limitaciones, representan un avance para detectar condiciones de desarrollo de manera más temprana.
Aunque existen retos en términos de costos, integración clínica y cobertura sanitaria, la convergencia entre la salud cerebral y el deporte está poniendo sobre la mesa nuevos estándares para medir y optimizar la función cognitiva y visual. La adopción entre deportistas de élite y árbitros contribuye también a visibilizar estas tecnologías y sus aplicaciones.