El caso de Jalen Hurts y los protocolos médicos de la NFL ante coágulos sanguíneos
La grave afección de Jalen Hurts por coágulos sanguíneos plantea dudas sobre los protocolos médicos y el proceso legal bajo el acuerdo colectivo de la NFL.

Jalen Hurts, quarterback de los Philadelphia Eagles, fue diagnosticado con trombosis venosa profunda (DVT) y embolias pulmonares bilaterales, una afección grave que ha generado una revisión conjunta por parte de la NFL y la NFLPA sobre el manejo médico recibido y las decisiones tomadas para permitir que jugara con ese padecimiento.
El diagnóstico surgió tras una lesión en la pantorrilla durante un partido disputado en octubre, seguido de exámenes que confirmaron la presencia de coágulos antes y después de un viaje a Londres para un juego internacional, situación que ha generado inquietudes sobre los riesgos asumidos al permitir que Hurts viajara y compitiera mientras presentaba la afección.
El acuerdo colectivo de trabajo (CBA) entre la NFL y la NFLPA limita la vía judicial para disputas relacionadas con condiciones médicas y tratamiento de los jugadores. Las cláusulas del convenio establecen procedimientos de arbitraje y quejas como el mecanismo obligatorio para resolver conflictos, manteniendo esos procesos fuera de los tribunales y bajo confidencialidad.
Hurts podría presentar una queja formal acusando a los Eagles de no proporcionar los cuidados adecuados, conforme a las obligaciones del CBA que exigen “los mejores esfuerzos” para brindar atención médica de calidad consistente con los estándares profesionales del sector. Sin embargo, la investigación deberá determinar si el tratamiento entregado fue razonable y si hubo negligencia que agravó la condición del jugador.
El proceso incluiría el análisis de testimonios y evidencia médica, además de debate sobre los protocolos establecidos para el manejo de coágulos, incluyendo el tiempo y las condiciones bajo las cuales Hurts fue autorizado a jugar y viajar. La resolución corresponderá a un árbitro neutral y, de ser condenatoria, podría implicar compensaciones económicas que incluyen la pérdida de bonos contractuales vinculados a premios y participación.
La NFL y los Eagles defienden que sus decisiones estuvieron basadas en la evaluación médica disponible en ese momento y que priorizaron la salud de Hurts. Esta situación se suma a casos previos en deportes profesionales donde jugadores han sufrido coágulos sanguíneos, algunos retomaron la competición, y otros debieron retirarse definitivamente.
En última instancia, el arbitraje busca ser la instancia final para resolver esta disputa, con un alto grado de deferencia legal y pocas posibilidades de apelación. Cualquier cambio en políticas médicas o protocolos para el manejo de jugadores con afecciones similares deberá negociarse entre la NFL y la NFLPA, más allá de la resolución individual del caso Hurts.